• #Opinion La oposición venezolana y el eterno retorno de los mismos (Gervis Medina)

    En los últimos 20 años, los venezolanos nos hemos adaptado a la eterna diatriba entre chavistas y opositores, no hay calle, transporte público, o lugar de esparcimiento en donde no encuentres una airada discusión política. Hace unos años atrás, seguro te encontrabas con ese fanático de la revolución que defendía el proceso a capa y espada, seguramente apoyado por otros tantos camaradas que justificaban cuanta locura hicieran desde Miraflores. Hoy otro gallo canta, la realidad es otra, Venezuela es otra.

    Las calles están llenas de ciudadanos cansados de la agobiante situación; madres desesperadas por encontrar la comida para su familia, abuelos que no encuentran la pastilla de la tensión, y el que tampoco consigue el antibiótico, el antidepresivo, el inhalador para el asma, o el anticonvulsivo.

    Hoy en día existe un hecho político que nos interesa como ciudadanos y que debemos identificar, para salir de esta sociedad criminógena y del Estado deletéreo que brinda opresión, miseria y muerte, a través de lo que denomino el “darwinismo social” y el axioma “homo homini lupus est” El hombre es el lobo del hombre.

    El chavismo para jugar a la democracia en sus inicios, tuvo que configurarse su propia oposición, como un traje a la medida, con el visto bueno de su sastrería jurídica (TSJ) y su órgano legislativo pretoriano, a lo que llame en su momento la asamblea perro caliente. Así pues, a través de la infiltración, la corrupción, la amenaza y la selección de perfiles particulares de personas, cuya forma de comprender la política no le era peligrosa, comenzó a configurar una oposición muy útil en los tiempos de conflictos.

    Una oposición que siempre tuviese presta a jugar un juego democrático que el régimen controla, una oposición que no jugara coraje, una oposición que relativizara lo moral, una oposición tan pacífica, constitucional y electoral como fuera posible. Una oposición que donde usted ve show, palangrismo, ellos ven campañas napoleónicas. Como son más inteligentes y cultos, ellos ven lo que nosotros no podemos ver. Ellos ven claves ocultas detrás de todo, ellos ven cosas que ni usted ni yo (ciego que somos) podemos ver. Donde usted ve a un grupo de criminales, ellos ven chavistas originarios y perfectos.

    Son unos genios políticos, nunca se equivocan, ellos no ven lo que todos vemos. Para usted que me lee, y que a lo mejor está pensando que eso no debería ser así, le dejo claro que esa oposición, perfectamente configurada, es en última instancia una garantía de impunidad para que los personeros de la coalición dominante, salgan ilesos de su responsabilidad frente al momento histórico más oscuro, tenebroso y mortal que ha vivido la historia republicana de Venezuela.

    Una oposición que usted les hace preguntas, que ellos no contestan, pero no porque vayan a quedar mal, sino porque no pierden el tiempo en responderlas. ¡Eso sí, cuando vienen elecciones hasta bailan!

    En la actualidad, no juegan nada claro para la sociedad en conflicto, sino para complacer a sus jefes de partidos políticos, creando ahora leyes a la medida en un país donde no existe estado de derecho, distanciándose de la justicia transicional. Como lo es la ley de amnistía, la aprobación del pago de los bonos de la muerte y reuniones secretas  para establecer nuevamente un dialogo o negociaciones, que en el pasado no llevo a ningún resultado que satisfaga las necesidades del país.

    Desde hace algún tiempo he sentido que no existe, al menos ahora, una opción política capaz de materializar esa necesidad de transformación que nos devuelva la vida. Que se desarrolle desde la coherencia, desde lo moral y, sobre todo, desde el coraje. Por eso insisto en la necesidad de una discusión racional, donde estemos  en igualdad, sociedad y partidos políticos.

    Necesitamos unos líderes serios, con coraje, honestos. Para establecer un cambio de sistema político, de la forma de hacer política y de los actores políticos que aparecen en cuanta olla podrida se destapa. Que sea divisionista con los políticos que realicen negocios turbios y corruptos. Que sea radical con el corrupto y el que se preste a colaborar con la coalición dominante.

    La sociedad venezolana necesita una opción política, para desplegarse a través de una representación que pueda llegar al poder y hacerla realidad para todos nosotros. Que se sea un agente generador de prosperidad, paz y bienestar a la población

    Para Maduro ir a Oslo es ganar ganando. Para Guaidó: perder perdiendo. Hay que ser muy bruto y subdesarrollado para no entenderlo. Tienen que ser tontos y cómplices, los políticos que fomentan y apoyan un llamado de buenos oficios, de parte del gobierno de Noruega, con el cuento que el genocida “Nicolás Maduro” entregará el poder,  para dar paso a un gobierno de transición y tengamos elecciones libres. Todo está podrido, la estrategia de “Juan Guaidó” fracasó.

    Los sucesos del 30A, marcaron un antes y después en el liderazgo de Juan Guaidó dentro y fuera del país. El silencio y las explicaciones balbuceantes sólo lo empeoraron. Para salir de esta coalición dominante sólo hay 2 opciones: La normal y la del milagro. La normal es que baje “Dios” y haga que renuncie. El milagro es que la oposición esté unida, para llegar a un acuerdo nacional.

    Oslo resultará en propuesta de elecciones para diciembre. No cesará la usurpación, sin que haya elecciones primero. Guaidó empezó su campaña desde el mes de enero. El país será sacrificado una vez más y se nos chantajeará con el tema de la unidad para ganarle todos unidos a Maduro.

    Sólo los hijos de la era Chávez, acabará con este régimen, y costará por lo menos dos generaciones en resolver la situación de una sociedad criminógena y un Estado deletéreo.

    Lo diré sin tapujos, debemos adversar fuertemente a “Juan Guaidó” en cuanto a estas reuniones en Noruega. No podemos apoyarlo en ese sentido y mucho menos con esos enviados, el efecto Guaidó pierde una vez más.

    Estoy comenzando a creer, que no ha nacido el líder que entienda la desgracia de Venezuela, no pierda el tiempo en politiquería y se dedique a formar un movimiento transformador de liberación, que se lleve por los cachos al Estado criminógeno de Maduro y su gente, además de sus cómplices la oposición.

    La política no puede seguir siendo un “Resuelve”, el político debe tener una absoluta voluntad de compromiso social y un nivel eminente de entrega y dedicación a su nación, su comunidad  y a la sociedad. Si no logramos exigir eso, seguiremos siendo una sociedad de mendigos. Con el eterno retorno de los mismos.

    Gervis Medina

    Escritor Venezolano

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