• #OPINIÓN La esperanza (Francisco J. Arias Cárdenas)

    La motivación para la diaria batalla de los humanos la anima esencialmente la virtud de la esperanza. Es tanto como la seguridad que nos impulsa para el trabajo, para el accionar optimista en medio de las más grandes dificultades.
    Muchas motivaciones para todos los venezolanos tiene este año electoral 2020. Para nosotros los bolivarianos, abre la posibilidad para un nuevo ciclo en la vida política de nuestra patria. El ciclo de la estabilidad y la productividad, de la gestión pública eficiente y honesta que vaya alumbrando prosperidad y paz para todos.
    Requerimos con mucha urgencia tener tranquilidad, tener opción de servir y ser evaluados en nuestra ejecutoria sin los extremismos y odios que se traducen en pugna permanente, en retroceso.
    Para la oposición racional, significa oportunidad para acceder a la función pública, competir en propuestas racionales y creativas para la construcción de mejores condiciones de vida.
    Para todos los venezolanos, la elección de la Asamblea Nacional implica la esperanza de salir del odio, de la sinrazón, de un accionar lleno de visceralidad a la propuesta, a la crítica consciente y constructiva.
    Una oportunidad para la esperanza vamos a tener este año todos los venezolanos. Todavía debemos ganarla. La certeza de que la razón de cada uno, las luchas de cada uno, van a tener una oportunidad cuando hable la voz del pueblo de Venezuela.
    Sin miedo a la calificación de la voluntad ciudadana, vamos a abrir la puerta de la esperanza. Como he dicho en otras oportunidades las pasiones destructivas no son gestoras de acciones para la tranquilidad y la paz.
    La elección del parlamento nos obliga para revisarnos, para reorganizarnos, a comprometernos a todos. Es necesario facilitar que funcione la voluntad que ejercerán este próximo 6 de diciembre los venezolanos, fecha fijada por el CNE para los comicios. No podemos ignorar las expectativas de nuestro pueblo que ha padecido bastante y se ha ganado, merece, el bálsamo suave y vivificante de la esperanza.
    NAM/Francisco Arias Cárdenas ([email protected])
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