• #OPINIÓN Embajadores devueltos (Earle Herrera)

    El retorno es goteado. Cada cierto tiempo una flamante ex “embajador” de Guaidó regresa al país, con más tirria que gloria. El espectáculo es funambulesco, para algunos, circense, con el perdón del circo que cada temporada llevaba a mi pueblo aplausos y carcajadas, tigres displicentes y magos toderos. El último “diplomático” en la cola está en Bolivia, esperando un vuelo de Conviasa para regresar al país y preguntar al autoproclamado: ¿por qué me echaste esa vaina?

    El show es planetario. Trump lo montó y presionó a 50 países para que participaran en su sainete.

    La Unión Europea subió sumisa a la gran rueda del ridículo universal. Varias naciones se han ido bajando y, las que siguen girando, no quieren que las nombren o se hacen las sordas cuando las citan. La OEA funge de portera del gran casino que bautizó “Club de Lima”.

    El autoproclamado designó “embajadores” a granel. Algunos han intentado en vano retornar del ridículo. El “representante” ante el BID, Ricardo Hausmann, renunció cuando China, al intentar ingresar a ese país, le preguntó: ¿quién es usted? Y lo devolvió por donde entró. La “embajadora” en el Reino Unido, Newmann, se hundió cuando prohibió hablar del “Esequibo de Guyana”. También hubo de retornar, no sé si por Conviasa, la designada en Argentina, Elisa Trotta. El Gobierno de Fernández preguntó: ¿psss, psss, esa quién es?

    La pena ajena recorre el cotarro diplomático. Nunca se había visto espectáculo semejante en el desafinado concierto de las naciones. El autoproclamado no se inmuta, señal que preocupa a la ciencia. Sigue designando “embajadores” con grandilocuencia. Guarequena Gutiérrez, su “representante” en Chile, renunció porque Piñera nunca le dio visa y Guaidó no le daba viáticos. Indocumentada y ladrando, decidió pirarse.

    La de la República Checa, la Sujú, renunció por una cosa que ella llamó “conflicto de intereses”, Dios me salve el lugar. Calderón Berti huyó de Bogotá abrumado por la corrupción –palabras suyas- y las fatales orgías en el Penélope. El último en caer fue el “embajador” de Guaidó en Bolivia, un afrodescendiente enviado a La Paz “a salvar la democracia” del acecho indio. Se le ha pedido un poco de paciencia, porque los vuelos de Conviasa todavía no han sido reanudados. Pero en el primero, nos lo traemos.

    NAM/Earle Herrera

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