La Globalización concreta la captura del planeta en lo financiero, cultural, comercial, social y político. Los Estados Nación ya no son útiles al Post Capitalismo: La paz de Westfalia expiró. Una caterva de banqueros ladrones intenta destruir el único obstáculo. Vendiéndonos el pantano globalizante antinacionalista, la élite promotora del “Desarrollo Sostenible”, impone su minimalismo político: maximizar ganancias, robar riquezas y recursos de los países.
Amén de liquidar el Estado, su cultura postmodernista descompone cualquier entidad, disuelve toda identidad a través de la digitalización y eco–geo–homo–cidios. Desmontaje de programas estatales y desnacionalizan normas jurídicas, saquean patrimonios culturales y naturales, deslocalizan lo territorial e intervienen militarmente países opuestos a sus intereses.
La globalización desmantela y corrompe a la nación. El Estado pierde soberanía en desmedro de un poder andrógino, copula de política y capital. Los intereses estatales devienen en beneficio de transnacionales financieristas que atrapan recursos naturales, territorios, eliminando derechos, poblaciones, espacios geográficos y fronteras. Estos órdenes de exclusión sólo puede enfrentarlos el Estado Soberano: salarios de hambre, convenciones colectivas esclavistas, leyes retrogradantes, migraciones, financiarización de la economía… Fenómenos biopolíticos traducidos en expoliación y pobreza.
Chávez, sustracción real a la mundialización, concretó su plan político en la Soberana CRBV: La República Bolivariana preserva para todo venezolano la propiedad sobre los recursos naturales localizados en nuestro territorio, distribuyendo justamente sus riquezas.
Al comprender que el Estado Nación en solitario no tenía la fuerza para detener el avance de la corporatocracia mundial creó un contrapoder supranacional: ALBA, UNASUR, CELAC, PETROCARIBE. Ante el daño globalista sólo comunidades orgánicas con voluntad política e intereses comunes de los pueblos, podrían protegerse del vasallaje neoliberal.
Rescatemos el pensamiento de Chávez desde su raíz. Impidamos la desaparición del movimiento emancipador más importante del siglo XXI. En este momento constituyente profundicemos nuestra soberanía. ¡Enfrentemos con determinación la nueva avanzadaneocolonial que hoy recupera espacios en nuestra Latinoamérica!
María Alejandra Díaz Marín
Constituyente
