• #OPINIÓN El origen de la manipulación moderna. Del sobrino de Freud a ¡Nicolás Maduro Moros! (Gervis Medina)

    La ignorancia es gratis, pero no obligatoria. Queridos amigos, es necesario aclarar que el padre de la manipulación de la información, no es ni fue “Paul Joseph Goebblels”. He visto con mucha preocupación en los medios de comunicación a muchos opinadores y periodistas que afirman tal equivocación en tiempo y espacio. Por lo que, como investigador aclaro esa pos verdad y pido disculpa a quienes se han forjado esa idea, por una mala difusión del
    conocimiento.

    ¡Edward Louis Bernays! agricultor, periodista e inventor de la “Teoría de la Propaganda”, las Relaciones Públicas y los cambios de opinión. Frío y cínico de la percepción de las masas. Sobrino de “Sigmund Freud” del cual usó concepciones sobre “el inconsciente colectivo en Norteamérica” para la persuasión del self en el ámbito publicitario masivo; todo esto entre 1926 a 1995.

    Supo dar forma a los deseos de las personas, para que los “gobiernos y las corporaciones” vendieran casi cualquier noción a las masas y manipularlas a voluntad. ¡Bernays! era un experto en escenificar eventos para capturar la imaginación popular. Entre sus muchos logros estuvo el conseguir que las mujeres se engancharan a los cigarrillos al asociar el feminismo y la moda con el tabaquismo para Phillips Morris. Llamó a los cigarrillos “antorchas de la libertad”, contribuyó decisivamente a convencer a las mujeres que los cigarrillos estaban de moda y que fumar simbolizaba la emancipación.

    Gracias en gran parte a Bernays, los políticos, los medios corporativos y los líderes de opinión del sistema aprendieron a apelar a los impulsos primitivos, como el miedo, el sexo y el narcisismo, que tienen poco que ver con cuestiones que van más allá de los estrechos intereses de una sociedad de consumo.

    El término “propaganda” ha adquirido en algunos casos una connotación sumamente negativa debido a los ejemplos de su uso manipulador y chauvinista (p. ej., la propaganda nazi para justificar el Holocausto y la propaganda chavista para justificar sus crímenes), el sentido original de la palabra era neutro.

    La propaganda, es una forma de comunicación que tiene como objetivo influir en la actitud de una comunidad respecto a alguna causa o posición, presentando solamente un lado o aspecto de un argumento. La propaganda es usualmente repetida y difundida en una amplia variedad de medios con el fin de obtener el resultado deseado en la actitud de la audiencia.

    De modo opuesto al suministro de información libre e imparcial, la propaganda, en su sentido más básico, presenta información parcial o sesgada para influir una audiencia. Con frecuencia presenta hechos de manera selectiva y omite otros deliberadamente para sustentar una conclusión, o usa mensajes controlados para producir una respuesta emocional, más bien que racional, respecto de la información presentada. El efecto deseado es un cambio en la actitud de una audiencia determinada acerca de asuntos políticos, religiosos o comerciales. La propaganda, por lo tanto, puede ser usada como un “arma de guerra” en la lucha ideológica o comercial.

    En Venezuela, consiste en una política de Estado, en la cual se utiliza a conciencia una institución organizada y equipada con la “propaganda” para someter a la comunidad, apoyada en el control monopólico del poder letal de las armas y se le convierte en un instrumento ciego y sordo, dedicado a agredir a la ciudadanía, para proteger una y otra vez a los amos del poder económico, político y criminógeno.

    Para esta cultura, que sólo sabe mandar, acaparar todo el poder, haciendo que el legislativo, el judicial, el moral, y el electoral refrenden por completo lo que ordena el ejecutivo. Los cargos se otorgan a personas incapaces de crítica; pues, atreverse a proponer la menor objeción, equivale a caer en desgracia y perder el cargo.

    El ganar elecciones, sin importar cómo, se considera un aval para seguir haciendo lo que el poder quiera y, de esta forma, la democracia se va transformando en un mero cascarón hueco, sin ciudadanos, o puede llegar a entenderse como la dictadura de la proclamada mayoría sobre la minoría, o en su mayor perversión, la dictadura de unos pocos sobre todos los demás.

    En esta situación, se utiliza la miseria del pueblo para mantenerse en el poder. No interesa tanto, resolver los problemas o acabar con la pobreza, sino mantener el poder, al que se subordina todo lo demás. Utilizan el nombre del “Libertador” para saquear a la nación que tanto les ha dado. ¿Qué quieren los militares de Venezuela? Siendo los hijos predilectos y mantenidos a más no poder, ahora resulta que quieren disfrazar su postura posición moral a prueba ¿Quién será más corrupto entre el militar y un político? Están como los ladrones que se acusan entre sí de
    quien ha robado más, este régimen que cedió espacio político para dárselo a los militares que se han convertidos en los filibusteros que acaban con Venezuela. Ahora sin pudor ni moral, asfixian a la población, pregonando una guerra que solo es posible en su cabeza; esta pantalla propagandista les sirve para continuar el robo que le hacen al país, que no ha tenido quien le tienda la mano ante el secuestro que se encuentra; es triste ver como la piccola venezia pierde cada minuto parte de su vida.

    Hoy en día, tenemos una persona que manda ejerciendo el Poder militar y la propaganda. Avivando el miedo al coco del capitalismo y vendiendo el "sueño del socialismo del siglo XXI" que da la felicidad a través de la destrucción de las cosas y apropiación del consumo, de bienes y servicios sin pagar lo justo. Asi como también, creando un Estado deletéreo y criminógeno.

    El objetivo de esta elite criminal, es la de distraer a las personas de la realidad del mundo en general y capacitarlas para desear y querer las dadivas que ofrecen, cosas que realmente necesitan, o incluso quieren, mientras les quitan su capacidad de ser autosuficiente e independiente, seguir manipulando los actos volitivos de los seguidores de Nicolas Maduro Moros y su propaganda de guerra.

    NAM/Gervis Medina/Opinión

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