• #OPINIÓN Dejemos trabajar a José Peseiro

    La Vinotinto terminó la tercera ronda de partidos de las Eliminatorias Sudamericanas para la Copa del Mundo de Qatar con 4 puntos en 6 partidos y a la misma cantidad de puntos de la cuarta posición de la tabla, el último puesto que entrega un cupo directo a la competición internacional. Pero, pese a estar lejos todavía de las principales potencias de la confederación, las sensaciones que dejó la selección son más que positivas, coherentes con lo que viene siendo el proceso de José Peseiro en la selección.

    El seleccionador portugués, pese a que un sector de la opinión pública quiere ver su cabeza rodar desde la derrota en Barranquilla, viene dando pasos agigantados desde su llegada a la Vinotinto, con sensaciones más positivas desde el juego que en los resultados. Venezuela juega a otra cosa. La pelota no quema, como si lo hizo en los últimos 10 años, y la pizarra del entrenador tiene un abanico más amplio de variantes para afrontar diferentes situaciones y partidos, o por lo menos es lo que se puede apreciar desde afuera y sin tener contacto con el grupo de trabajo.

    Dejemos trabajar a Peseiro

    El partido contra Uruguay es un ejemplo claro de la progresión de la selección, que dominó a un rival de primera categoría mundial con hasta cinco titulares en la lista de bajas (Salomón Rondón, Yangel Herrera, Yeferson Soteldo, Darwin Machís, Yordan Osorio, Wilker Ángel), y lo hizo con una idea de juego proactiva, con la pelota como principal arma para hacer daño y sin miedo de adelantar líneas. La Vinotinto fue otro equipo y dejó la sensación de estar un paso más cerca del objetivo futbolístico que tiene el cuerpo técnico actual.

    “El fútbol se valora en el juego pero se mide en goles”, una frase de Juan Pablo Varsky que explica a la perfección la esencia del deporte rey. Los equipos siempre serán esclavos de los resultados y los números, pero es necesario ir más allá, valorar lo que se está construyendo desde cero y el trabajo que está haciendo José Peseiro, quien no ha tenido suficiente tiempo para trabajar y ni un amistoso para probar variantes pero, pese a eso, la selección sigue creciendo.

    Dejemos trabajar a José Peseiro. Valoremos el trabajo que ha hecho e intentemos mirar más allá del resultado, porque no hay forma de clasificar a una Copa del Mundo si no es jugando bien y siendo fieles a las ideas de nuestro entrenador que, aunque tampoco nos puede asegurar estar en Qatar 2022, nos está ayudando a crecer y a acercarnos a romper el techo de cristal que tenemos desde hace cinco años.

    NAM/ Javier Parra Peña

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