• #OPINIÓN Análisis internacional | A un año del mandato, Biden apuesta al optimismo (José Aristimuño)

    En política la percepción lo vale todo. No es secreto que la Presidencia de Joe Biden tiene una serie de retos que enfrentar en el 2022, pero si algo quedó claro luego del primer año en el ejercicio de la presidencia, es el éxito económico y político para el pueblo estadounidense: 82% de la población fue vacunada completamente contra el covid-19 y se obtuvieron resultados positivos después de inyectar más de 1.9 billones de dólares en los sectores vulnerables de la sociedad estadounidense para apaciguar la crisis de esta pandemia.

    Los resultados están a la vista.

    No es secreto para nadie que luego de una expansión monetaria, corra la inflación. Es normal en una economía global dormida, de cierta forna por la ruptura de la cadena de suministros a nivel mundial, que provoca la escasez de bienes.

     ¿Qué viene? El reacomodo de las fuerzas del mercado.

    Según algunas encuestas publicadas, Biden actualmente ronda en un 30% de popularidad. Generalmente, los ajustes crean incertidumbre.

    Se ajusta la frase: Es mejor el remedio que la enfermedad.

    El ala fanatica de los Republicanos apunta que el presidente está destruido y que tiene que quedarse en el sótano. Se les olvida que fueron ellos los derrotados en la Cámara de Representantes, el Senado, y la Casa Blanca.

    La realidad es que el Plan de Recuperación Estadounidense (American Rescue Plan) produjo un impacto nunca visto, crecimiento y fortaleza en el empleo. No se había visto desde hace varias décadas.

    Los números no mienten.

    Según el FMI y el Departamento del Tesoro, el American Rescue Plan impulsó el crecimiento económico desde una tasa a la baja de -3.4% del PIB real anualizado (en el 2020) al 5.2% (diciembre de 2021).

    Asimismo, el FMI y J. P. Morgan estiman para 2022 un crecimiento de 5.2% mientras la proyección mundial está en 4.9%, en franca desaceleración económica hasta el 2023.

    El Plan de Recuperación no sólo frenó el colapso de la economía sino que ha salvado las vidas de millones de estadounidenses que estaban luchando por sobrevivir a los desmanes de la pandemia. Esto fue el resultado de medidas como:

    • apoyo económico para las personas necesitadas;

    • fondos de emergencia para los gobiernos estatales, locales, territoriales y tribales para remediar el desajuste entre el aumento de los costos y la caída de los ingresos;

    • cobertura de los costos de proyectos de capital como infraestructura de banda ancha;

    • alivio a los propietarios de viviendas más vulnerables;

    • fondos para el Programa de Asistencia de Alquiler de Emergencia (ERA);

    • ayuda a los hogares que no pueden pagar el alquiler y los servicios públicos debido a la crisis de covid-19;

    • financiamiento de iniciativas de expansión crediticia para pequeñas empresas.

    Considero particularmente importante que, además de estos fondos económicos, hay aspectos clave —como la vacunación completa de más de 208 millones de estadounidenses— que ha permitido mitigar el impacto del covid-19 y reabrir muchos restaurantes, parques de atracciones, cines y empresas de todo tipo.

    Sin embargo, no podemos olvidar el histórico proyecto de ley de Inversión en Infraestructura y Empleos, aprobado en noviembre de 2021, con el cual se espera la recuperación a mediano y largo plazo, pues implica la inversión de 1.2 billones de dólares en construcción y reparación de carreteras y puentes; transporte público, aeropuertos, ferrocarriles, puertos y vías fluviales; acceso al agua potable en hogares, empresas, escuelas y centros de cuidado infantil en todo el país; esfuerzos para que todos los estadounidenses tengan acceso a Internet confiable de alta velocidad, lo que constituye una inversión histórica en el despliegue de infraestructura de banda ancha; construcción de una red nacional de cargadores para vehículos eléctricos; electricidad y planes de energía renovable; recuperación de tierras mineras abandonadas; protección contra sequías, calor, inundaciones e incendios forestales; climatización e impulso de tecnologías de baja emisión de carbono.

    En fin, que el liderazgo de Biden para llevar adelante el crecimiento de Estados Unidos con planes que están dando (y seguirán haciéndolo) resultados favorables no está en duda. Es verdad que las encuestas seguirán bajando y subiendo durante su mandato, pero lo que no cambiará jamás es el coraje que ha tenido el Presidente para recuperar la salud y la economía de Estados Unidos.

    – Estratega Político, Empresario, Conferencista y Fundador de la Consultora Now Strategies

    NAM/BANCA Y NEGOCIOS


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