miércoles 19 de junio de 2024

#OPINIÓN || «Algunas veces el cambio tiene enemigos» || Dra. Carmen Rosa Blanco

El tema de hoy está dentro de la misma línea conceptual de los anteriores (Ya publicados). Tiene que ver con las expectativas de cambio, específicamente cambio político, algo que en el contexto de la sociedad venezolana, según las encuestas, es el deseo mayoritario de la población.

Por ejemplo, la Encuesta CEYG-UCAB, de julio 2023, reporta que el 85,2% de la población encuestada, en una muestra representativa, quiere un cambio de gobierno. Ahora bien, si la mayoría queremos cambios en lo político, económico, educativo, social en general, ¿Cómo es que la posibilidad de estos cambios deseados, encuentre tantos obstáculos en la actualidad?

Creo que el primer espacio donde se construyen los cambios es el espacio mental. Pero, cuando somos pesimistas, vemos los cambios como algo imposible. Para los pensamientos pesimistas es difícil ver el mundo y la vida desde otras perspectivas, desde otros puntos.

Según este pensamiento, parece mejor,  si repetimos la misma película, sin saber que hay otras nuevas y mejores… y entonces esto es aprovechado por los interesados en que no ocurra tal cambio esperado por la mayoría de los venezolanos, para alentar la desmotivación, porque tienen miedo a reconocer  esta verdad,  no les conviene a sus intereses.

Esa manera de repetirnos: «Como era antes…» «En mis tiempos era mejor», «Cuándo en mis tiempos», es justamente lo que W. Riso (2007) llama «La Resignación normativa», es decir, aquella de «Nada va a cambiar». Esta Resignación Normativa es un estado de pesimismo total, del tipo: «Para qué, si todo va a seguir igual», «Para qué perder el tiempo, no vale la pena».

Es muy común escuchar y leer esta sentencia de personas, por ejemplo,  respecto al acto de votar (Participación política). Estos resignados no mueven un dedo para nada, (Solo para sentenciar en las redes), todo lo critican como negativo, toda iniciativa es descalificada, sin detenerse a valorar sus fortalezas o debilidades.

A pesar de eso, hoy se están viendo y sintiendo ciertos atisbos, de que el cambio es posible, se está gestando un espíritu de entusiasmo en Venezuela, y de participación ciudadana en asuntos de interés público… pero los pesimistas, de mentes rígidas, hacen todo lo posible por confundir y desmotivar, especialmente cuando encuentran intereses particulares que les aplauden, los acogen en sus filas y hasta les proveen de recursos para que tal posición se haga pública.

Estos pesimistas son como aves de mal agüero, estorban, buscan desmoralizar a los optimistas, hasta pueden usar estrategias terroristas de persecución y miedo, provocan enfrentamientos innecesarios entre la población, pero planificados por los adversarios al cambio político. Ocurre con los gobiernos autoritarios que tienen miedo a que los cambien, porque perciben que es posible. Estos que se aferran al poder, a la no alternancia, aún a costa de violar la norma constitucional.

Existe variedad de argumentos empleados por los anticambios, es el caso de aquel que decreta la incapacidad personal o profesional de los líderes oponentes, con estrategias políticas o administrativas para cerrarle el paso. Ejemplos en Venezuela tenemos bastante hoy día. Se promueve una estrategia generalizada y tendenciosa en contra del cambio, para que la motivación participativa baje y se paralice.

Pero, si logramos comprender, que una sociedad basada en el conformismo y en la adecuación a las «normas tradicionales», apegada a las dádivas y al todo regalado, está condenada al fracaso; entonces, como el rebelde con causa, salimos del cascarón y nos abrimos al cambio, organizadamente, sumamos voluntades de manera cívica, con amplia capacidad de comprensión y discernimiento y, sobre todo dispuestos a cambiar la situación, buscar mejor calidad de vida, empleo, educación, con libertad para pensar y expresar a viva voz lo que queremos.

El cambio es posible, en Venezuela es posible vivir mejor, la mayoría así lo desea. Trasmitir optimismo para la participación política mediante el voto, es cuidar la libertad, donde se pueda controvertir argumentos, pero no atacar ni amenazar a las personas. En otras palabras: «Promover actitudes democráticas».

NAM/Carmen Rosa Blanco/Educadora

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