• #OPINIÓN «Agibílibus (lo factible)» (Piero Trepiccione)

    Sin duda es una palabra relativamente extraña la que encabeza este artículo. Pero, creo que, desde el latín, no se circunscribe mejor una definición sobre el proceso que se tiene que cumplir en Venezuela para destrancar una situación, que ya rebasa la paciencia interna y externa; refiriéndome con ello, a los ciudadanos y a los países asociados al conflicto.

    Agibílibus tiene que ver con “lo factible” en cuanto a proceso y nada más contundente con respecto, a lo que hemos vivido en Venezuela con una polarización que ha destruido la capacidad institucional de resolver las diferencias entre las partes. A la par, obviamente, la confianza ente los actores políticos involucrados. En tal sentido, “encontrar” un camino “factible” es más realista y práctico que enarbolar banderas o deseos imposibles de cumplir. Pero la otra acepción de la palabra tiene que ver con la persona. Agibílibus se asocia a un individuo con capacidad para desenvolverse en la vida con “ingenio” y en ocasiones de manera “pícara” con “habilidad y ser extremadamente diestro”. En nuestros asuntos públicos tan confrontados y cerrados a soluciones, es indispensable un abordaje con otras características.

    Las señales que se han estado generando entre las partes en estos últimos días, obviamente han despertado el interés de la ciudadanía, desesperada por una situación que se ha venido extendiendo desde hace varios años, con un deterioro constante de la cotidianidad. Sin embargo, persiste la manera de abordar con una retórica -poco viable- para garantizar un camino que efectivamente produzca soluciones en el corto y mediano plazo. Si no comenzamos a trabajar sobre lo “factible” difícilmente podremos encauzar una negociación que nos lleve al éxito para todos. Se requiere entonces, en lugar de una nueva frustración que dispare nuevamente los índices migratorios de la población venezolana por el hemisferio, la puesta en escena de vías donde se acuerden compromisos claros y transparentes entre las partes, para avanzar en la satisfacción de respuestas que demanda la población.

    En este sentido, el camino electoral respetado por todas las partes puede ser un indicador claro de esa perspectiva “desde lo factible”. Para ello, es indispensable avanzar con señales cada vez más contundentes que reanimen el espíritu cívico en favor de la democracia y la reinstitucionalización del país. Abrir el compás de la participación electoral, independientemente que sea en el ámbito regional y municipal en una primera instancia, puede volver a amalgamar las expectativas ciudadanas. De manera tal, que extremar las peticiones, desde ambos bandos, con Maduro exigiendo levantamiento total de sanciones y Guaidó elecciones presidenciales, no contribuye para nada al agibílibus necesario y pragmático para destrancar el juego.

    Mas bien, con pasos firmes y contundentes, la reanimación del país pudiera concretarse a un ritmo más veloz que el esperado. Y en ese proceso, EE.UU., la Unión Europea, Rusia y China, podrían -incluso- adaptar sus intereses geopolíticos en una clara dirección orquestada, en favor de soluciones concretas y pragmáticas. No es fácil destrancar un terreno de juego curtido, de tantos intereses contrapuestos y con un vertiginoso descenso de la calidad de vida de sus habitantes, que son en realidad, los más afectados por la situación.

    NAM

    Necesitamos, además de la inteligencia y la sensibilidad con los más afectados por la grave situación del país, desarrollar métodos de negociación que incorporen la astucia y la creatividad, para avanzar con una mayor dinámica. Necesitamos ser agibílibus para potenciar soluciones creativas y de efectos contundentes. De lo contrario, el volcán social sigue su proceso de concentración de fuerzas para una eventual erupción, cuyas consecuencias primeramente, pueden estar asociadas a barrer con el liderazgo abstracto y aislado que no comprende, ni se identifica con las necesidades populares.

    ***

    Loading...