• #OPINIÓN ‘211 Años de la Independencia Venezolana’ (Lcda. Ligia Berbesí de Salazar)

    211 AÑOS DE LA INDEPENDENCIA VENEZOLANA  19 DE ABRIL DE 1810

    Todo indica que el período conocido en la historiografía del siglo XIX como el de las independencias, ha sido beneficiado por la atención puesta en él; sin embargo, hoy se acepta que no ha recibido el tratamiento y la valoración debida, y como tal reclama su atencion. Más que acontecimientos para destacar una fecha, considerada por muchos como hito histórico, quiero referirme a sus alcances y significados en el largo proceso de lucha que Venezuela al igual que otras regiones de la América Latina y caribeña, ha vivido y forjado en el devenir de una república, soberana, libre y próspera.

    Es necesario abordar el proceso de las independencias en plural; incorporar al debate múltiples y otras miradas sobre temas y problemas de la mayor diversidad; despojarlo de maniqueísmos; de la épica libertaria y de una epifanía providencialista; del carácter salvador de los héroes. Urge incorporar las especificidades regionales y locales; analizar sus vínculos con la crisis de la monarquía hispánica; estudiar el proyecto de los realistas; la presencia de otros actores sociales; la participación de las mujeres, niños, individuos, grupos populares (indígenas, esclavizados, pardos, cosecheros,). Es preciso reflexionar sobre la simultaneidad, semejanzas y diferencias de los procesos de independencias en el sur del continente: Venezuela, Nuevo Reino de Granada, Quito; la Nueva España y otros virreinatos. A su vez, las singularidades, particularidades, continuidades y discontinuidades en el contexto amplio del derrumbe de la Monarquía española; de la conflictividad; encuentros y desencuentros y diferencias de intereses locales y provinciales en el mundo hispánico.

    En esta visión todo apunta a responder con la mayor certeza posible ¿qué paso el 19 de abril de 1810 en las provincias venezolanas?; acaso fue un hecho fortuito?; ¿es el 19 de abril de 1810, el día Nacional de la Independencia venezolana?; define el 19 de abril de 1810 la era de las Revoluciones hispánicas?

    Así, esta reflexión se ocupa de dos cuestiones fundamentales. De una parte, la formación de juntas en las provincias de la Capitanía General de Venezuela, como formas de organizar y administrar el nuevo gobierno, ante vacío de poder provocado por el cautiverio del rey, amén de convertirse estas en centros de la insurgencia. De otra, el significado y los efectos que su formación produjo en la vida autónoma de las distintas localidades y provincias. El fin es comprender los hechos del 19 de abril de 1810 como el primero a nivel continental, como la semilla de la emancipación americana.

    Sin validar nuestras independencias como consecuencia de la crisis de la monarquía española, si es necesario valorar su impacto desde finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX tanto en la península como en América. La invasión napoleónica y las abdicaciones en Bayona en 1808 inciden en la no muy apacible y convulsionada vida política de la Capitanía General de Venezuela, al igual que el resto de los territorios dominados por España. El nuevo escenario político supone el otorgamiento de derechos políticos a individuos y colectivos sociales; hasta ahora en su mayoría subordinados, marginados y excluidos; también, acelera los distintos niveles de conflictividad política en el que pugnan intereses propios y particulares locales, regionales y provinciales, que en definitiva marcan el derrotero de la libertad y de las independencias. En evidencia: la resistencia y el espíritu libertario manifiestos con Juan Francisco de León, 1749; José Leonardo Chirino, 1795; la revolución de Gual y España, 1797; la expedición libertaria de Miranda, 1806 y la conjura de los mantuanos caraqueños, 1808 así lo demuestran.

    Los dilemas a resolver por la elite criolla caraqueña desde 1810 se plantean en dos perspectivas. La primera, asumir la defensa de los derechos del rey cautivo; en consecuencia, lealtad y fidelidad al mismo. La segunda, aprovechar la coyuntura para expresar algunos desacuerdos con la estructura monárquica de gobierno y así, plantear algunas reformas. Si bien inicialmente optan por la primera, la naturaleza particular y aguda del conflicto en lo inmediato le coloca frente a la realidad: la defensa del rey ausente, gobernar en su nombre y mantener la relativa calma y estabilidad política en todas las jurisdicciones provinciales.

    Una vez disuelta en España la Junta Suprema Central gubernativa del reino, el19 de abril de 1810 el cabildo caraqueño convoca a todos sus miembros y en sesión extraordinaria logra el consenso tanto de criollos como de peninsulares contra el gobernador y capitán general Vicente Emparan y, acuerdan su destitución. Al mismo tiempo formar la “Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII”; de su religión y su patria y de rechazo a Francia. Así, el ya manifiesto espíritu insurgente define el derrotero del proceso que deviene en la declaración de independencia el 05 de julio 1811.

    Las reacciones de las elites locales de otras jurisdicciones provinciales develan sus aspiraciones frente a Caracas. Ciudades como Maracaibo, Coro y Guayana expresan sus desafectos a la propuesta caraqueña y sus deseos de seguir fieles y leales a la Regencia y se declaran en rebeldía. En ello, privan las competencias naturales definidas por su jerarquía territorial; así como el disfrute de prerrogativas y privilegios. Maracaibo eligió su representante a Cortes en cuyas instrucciones se plasmaron las demandas autonomistas de la provincia, mientras que Coro y Guayana enviaron delegados a fin de reclamar su derecho a representación y defender sus aspiraciones ante el gobierno constitucional de la monarquía. En tanto Caracas, Margarita, Barcelona, Cumaná, Barinas, Mérida y Trujillo, constituyeron juntas y realizan elecciones para la formación de un Congreso General, cuyos representantes tuvieron la responsabilidad de la Declaración definitiva de independencia el 05 de julio de 1811.

    En definitiva, el 19 de abril de 1810, se considera como el primer hecho de toma del poder político por parte de la elite criolla caraqueña, que hasta ese momento no cuestionaba la fidelidad al Rey. Se produce en buena parte de las jurisdicciones provinciales lo que conocemos como “explosión de patriotismo hispano” y, se inicia el camino hacia nuestras independencias. Además, se construyen los cimientos para la constitución de repúblicas en la denominada América. Española. El 19 de abril de 1810 triunfan los ideales de patria, de conciencia libertaria y revolucionaria. A nuestro juicio, esta declaración formal oficializa la subversión. Estos hechos se inscriben como el inicio de las grandes transformaciones sociales, económicas y políticas que dan cuenta del complejo proceso de resistencia, liberación y autodeterminación de nuestros pueblos. Es tal su significación que se celebra como día inicial de nuestra revolución de independencia.

    En definitiva, 1810 marca el inicio del fin del imperio español en crisis, su derrumbe y derrota. Carabobo, Boyacá, Pichincha, Junín y Ayacucho lo demuestran. Derrumbe y derrota al mismo tiempo. El logro de las independencias es el triunfo de un sentimiento nacional dentro de los nuevos estados soberanos.

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