• #OPINIÓN 2021 (Francisco Arias Cárdenas)

    El año que pasa ha tenido para nosotros los venezolanos y para los pobladores del mundo una cantidad de eventos tan variados, que realmente sacude nuestros sentidos y creencias de las más diversas maneras.

    Un año en pandemia. Algunos insisten en señalarla como tal y expresan cifras y proporciones que avalan sus tesis. Sin embargo, la realidad de la muerte de personas cercanas y queridas, nos dice en el oído lo terrible de la tragedia vivida. Amigos cercanos, familia. Gente joven y saludable, con mucho por hacer y dar para los demás que murieron víctimas de este terrible mal. Nosotros mismos, en la familia, experimentamos en carne propia hace un año, el aterrador flagelo. Frente a Margarita en una cama con la atención de médicos, cuidados de amigos, en la misma casa, nos dimos el incierto Feliz Año Nuevo con el contagio en el cuerpo del Covid-19. Luego las vacunas, los semáforos en México y las restricciones y flexibilidad de semanas en nuestra patria. Vivencias y experiencias para la solidaridad y la humanidad.

    En lo político de Venezuela, el regreso a la Constitución, luego de desvaríos constantes de los líderes de oposición. El diálogo de México, como una forma para sentir que podemos hacer un relacionamiento civilizado, que podemos hacer un esfuerzo sincero para vernos como seres humanos con pensamiento distinto y con respeto a la ley fundamental que regula las relaciones en una sociedad nacional. El diálogo, los acuerdos, siguen siendo una esperanza y una oportunidad para retomar sendas que no debieron abandonarse en la vida nacional venezolana.

    Luego las elecciones que han sido una lección para todos. La oposición, su liderazgo, debió percatarse con los resultados, de que aún con sus errores gravísimos, tienen un capital que no debieron golpear y pisotear. La contabilidad de cargos que resultaron de la elección les fue ampliamente desfavorable.

    No obstante, numéricamente debieron tener un resultado distinto si hubieran tenido el sentido de unidad que mostramos en las filas del PSUV. Me decía una ex rectora del Instituto Electoral Mexicano: esa no era la tarea de ustedes. Sino todo lo contrario, era tarea de ellos la unidad.

    Análisis aparte merecen las elecciones en algunos estados. Especial para nosotros es el Zulia. Allí vivimos y decidimos quedarnos viniendo desde los estados andinos. En el ganamos la voluntad mayoritaria de la gente en el 95, en el 98, en el 2000, y luego en el 2012. Agradecimiento para el que no nos alcanzará la vida con la nobleza de este pueblo nuestro. Debemos un análisis, a pesar de la distancia que nunca es obstáculo para la cercanía del corazón. Feliz Navidad y buen año 2022

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    NAM


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