jueves 4 de junio de 2026

¡OÍDO AL TAMBOR! Mitos y verdades sobre el sexo anal

El sexo es una de las dimensiones humanas más importantes e interesantes y también una a las que más rodean mitos, estigmas y tabúes. El sexo anal es una práctica sexual como otra cualquiera, perfectamente saludable, y cuyo rechazo en ocasiones proviene del desconocimiento.

Desde que empezó a ser socialmente aceptado que la sexualidad humana no tiene por qué centrarse en la reproducción (la caída de locus genitalis, como señalan los antropólogos), comenzaron a normalizarse otras prácticas diferentes del coito. De hecho, para muchos amantes, las prácticas que no implican la penetración, como el sexo oral, resultan incluso más satisfactorias.

Por ejemplo, para las mujeres, es fundamental la estimulación del clítoris para la consecución del orgasmo (que, por otro lado, no tiene por qué ser el objetivo de toda relación sexual; también se puede practicar sexo por el mero placer de practicarlo); por otro lado, los hombres suelen centrar el placer sexual en el pene, lo cual es normal, dado que es la zona erógena principal de cuerpo masculino.

Pero otra zona de la anatomía muy estigmatizada, e intencionadamente olvidada por muchos hombres heterosexuales es la denominada ‘punto G masculino’ (mal llamada así, por otra parte, como veremos a lo largo de la galería). Esta zona erógena es un punto cuya estimulación proporciona mucho placer, debido a la localización de la próstata. Es por eso que es una zona exclusiva de la anatomía masculina, si bien el ano como tal es una zona erógena en ambos sexos. Todas las personas pueden disfrutar de la estimulación anal, también las mujeres.

Eso sí; hay que tener en cuenta que el ano no se dilata igual que una vagina. Son dos orificios completamente distintos, con unas funciones vitales concretas, y la estimulación difiere en ambos casos. Por lo general, la estimulación anal suele requerir de más tiempo y suavidad, además de necesitar casi siempre algún tipo de lubricación extra. Como toda práctica sexual, el sexo anal conlleva sus riesgos; pero éstos deberían ser salvables siguiendo algunas recomendaciones básicas.

Es importante eliminar el estigma de las prácticas sexuales, en especial del sexo anal, siempre que se realicen de manera sana (respetando la integridad física y psicológica). Sea cual sea tu identidad u orientación sexual, tienes derecho a disfrutar del sexo con libertad. Pero todo derecho conlleva una responsabilidad, así que a continuación vamos a informarte de las falsas creencias más extendidas sobre el sexo anal, y las claves para disfrutarlo con salud. Contaremos con la ayuda del sexólogo Carlos Horrillo.

 

NAM/Muy Interesante

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