jueves 4 de junio de 2026

¡NUEVOS HÁBITOS EN NUTRICIÓN! El mito del magnesio se derrumba

El aumento de la esperanza de vida ha hecho que cada vez más la población tome mayor conciencia de la necesidad de mantener una buena calidad de vida. Tanto los médicos como los dietistas no dejan de insistir en lo importante que son, para conseguir tal propósito, una dieta equilibrada y la practica regular de ejercicio, así como abandonar hábitos como el tabaco, el alcohol y el sedentarismo.

Pero también es cierto que al calor de esta toma de conciencia han florecido –y se extienden cada vez más– los remedios fáciles en forma de complementos alimenticios.

A pesar de que la ley –ni la española ni la europea– hace distinciones, no es lo mismo un complemento que un suplemento alimenticio, aunque a veces se usan erróneamente como sinónimos. Incluso existen los nutricosméticos, y la última moda son los complementos alimenticios para mascotas.

“Los complementos alimenticios son aquellos productos destinados a terminar de complementar la dieta, mientras que los suplementos van dirigidos a corregir un déficit provocado por el hecho de seguir una determinada dieta –sea por la causa que sea– o por una patología”, explica Eulàlia Vidal, farmacéutica y profesora de la facultad de Ciencias de la salud de la URL-Blanquerna. Para poner dos ejemplos, un complemento es el magnesio –uno de los más consumidos– que se toman después de hacer deporte de forma intensa en un caluroso día de verano, mientras que la vitamina B12 que toma necesariamente un vegano, porque no la obtiene de su dieta, es un suplemento.

Al contrario que un suplemento, los complementos no se elaboran necesariamente para cubrir deficiencias nutricionales, por lo que si “la dieta es equilibrada, no hace ninguna falta, excepto en situaciones muy puntuales, en las que a pesar de que nuestra alimentación nos aporta todo lo que necesitamos, nos hace falta un poco más”, dice Vila. El caso mencionado del ejercicio podría ser una de estas situaciones.

Básicamente los complementos alimenticios son vitaminas, minerales, hierbas, aminoácidos, aceites grasos y enzimas, en forma de varias presentaciones, que contienen concentraciones altas de alguno de estos elementos, ya sean solos o en una combinación de varios de ellos.

Tanto los expertos como las distintas asociaciones de fabricantes y la legislación recuerdan que nunca un complemento debe sustituir a una dieta equilibrada, con la que es posible conseguir todos los nutrientes. Del mismo modo, el real decreto 1487/2009 deja muy claro que no son un medicamento y que “el etiquetado, la presentación y publicidad no atribuirá a los complementos alimenticios la propiedad de prevenir, tratar o curar una enfermedad humana, ni se referirá en absoluto a dichas propiedades”.

Según Mario Sánchez, tecnólogo de los alimentos y divulgador científico en Sefifood.es, “los complementos dedicados al rendimiento deportivo como la L-carnitina o la cafeína son los más problemáticos. Existe poca legislación al respecto y actualmente es difícil controlar su composición”.

Según Sánchez, “el resto, en principio, cumple con todos los controles oficiales y no debería ser un problema para la salud del consumidor, sino más bien para su bolsillo”.

La Vanguardia