sábado 6 de junio de 2026

¡”NO SOMOS TERRORISTAS, SOLO MIGRANTES”! Zulianos ‘sobrevivientes’ al CECOT conversan con NAM y lo cuentan todo || Revelador || Segunda Parte

Esta es la segunda entrega ofrecida por NAM de la conversación de más de una hora y media con los jóvenes zulianos sobrevivientes al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, a donde fueron a parar con 248 compatriotas trasladados hasta ese lugar con un propósito político a expensas de sus vidas y de el padecimiento infernal que les tocó sufrir. Detalles estremecedores, impactantes e impresionantes del ‘campo de concentración’ que es ese reclusorio de máxima seguridad.

Sobrevivieron a 123 días de pura tortura psicológica, física y moral. Aquí narran cronológicamente el horror que padecieron durante ese tiempo y de cómo pudieron superar esa terrible ‘roncha’ que pasaron ahí dentro. Sus hijas, madres y esposas eran la fortaleza moral que los sostenía para poder sobrevivir y contarlo y al mismo tiempo demostrar lo que ellos mismos expresaron: «Demostramos que los venezolanos a más coñazo nos dan, más resistentes, resilientes y fuertes nos hacemos, no se sigan equivocando con los venezolanos».

Lo primero que ellos manifestaron es que les allanaron el apartamento donde vivían y sin orden de registro los sacaron del sitio y comenzaron a revisar todo. Solo sobre Andy Perozo recaía una orden de deportación -a Venezuela, no El Salvador- Posteriormente, los llamaron a cada uno por sus respectivos nombres y de inmediato los apuntaron con armas largas y los esposaron para luego llevarlos siempre bajo el engaño de que sería un proceso rápido y que de eso saldrían fácilmente en un vuelo hacia Caracas que nunca ocurrió.

Primera parada del horror, Migración

Cientos de migrantes desbordan los refugios en la frontera entre México y Estados Unidos | Euronews

Cuando llegan a Migración, los muchachos cuentan que les dieron algo de comida y les dijeron que serían deportados a Venezuela, los trasladaron a otro refugio en Laredo, frontera con México y allá no tenían suficiente espacio para recluirlos, por lo cual los trasladan a otra celda donde los ingresan junto con otras 15 personas entre las cuales estaban tres salvadoreños tatuados y allí fue cuando ellos comenzaron a sospechar que algo no estaba bien con ese traslado.

Segunda Parada del horror, El Valle, frontera

La deportación a Venezuela cada vez sonaba más lejana. El encuentro con aquellos tres salvadoreños en Laredo e HIdalgo presagiaba algo distinto a lo que les habían dicho y cuando llegan a ese centro de detención de El Valle, se consiguen con otros salvadoreños y unos autobuses, todo lo cual estaba muy lejos de ser una deportación hacia Caracas.

Un golpe al debido proceso y un flagrante engaño

Allí fue que comenzaron a pedecer la ruta de la tortura en ese vuelo del horror en el cual llegaron a ese supuesto aeropuerto en Honduras y fue allí donde recibieron los primeros golpes ejecutados por los funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) por sus siglas en inglés, hasta que ya supieron el destino final que les aguardaba.

El vuelo debía durar lo menos tres o cuatro horas desde Tegucigalpa, Honduras hasta Caracas, Venezuela, pero aterrizaron en menos de 25 minutos a otro aeropuerto y es cuando entran en consciencia de que no serían llevados a Venezuela.

Tercera parada del horror, El Salvador

Amplían el área de check-in del Aeropuerto Internacional de El Salvador – Aviacionline

Recuerdan los muchachos que la primera señal de tortura y de engaño fue que en pleno avión les soltaron un humo blanco que les nubló la vista. Allí bajaron a un grupo de personas, pero, ellos jamás bajaron de ese avión y sabiendo de que los habían llevado bajo engaño a El Salvador, se amotinaron y se amarraron a los asientos negándose a bajar. Exigieron un fiscal, un representante de Venezuela y afirmaron que ellos que debían ser deportados a su país de origen que es Venezuela y tras tomar la drástica decisión de amarrarse y negarse a bajar de la aeronave fue que devino la mayor violencia y el mayor abuso policíaco.

Las primeras torturas en el CECOT

Les cortan el cabello y los desvisten

Retroceden en sus memorias al momento en el cual los bajan del avión ya en El Salvador, los trasladas a punta de golpes a los autobuses en el que los llevan al ‘campo de concentración’ situado a las afueras de la ciudad, donde la primera acción fue el corte de cabello y el cambio de ropa.

Ya en el CECOT, que, de acuerdo con lo que cuentan los muchachos, consta de varias estaciones, la pimera de ellas es un cuarto barbería, donde a la fuerza les cortan el cabello para lo cual los arrodillan siempre esposados y con la cabeza gacha mirando al piso proceden a raparlos con unas máquinas de rasurar.

Una vez rasurados -recuerdan- los desnudan y les obligan a portar una bermuda blanca con unas cholitas cross blancas para luego regresarlos a golpes y meterlos a golpes en el autobús que los llevaría a sus celdas. Los van ubicando en el piso sentados muy pegados unos de otros y aparece entonces el director del CECOT dándoles la bienvenida.

«Bienvenidos al infierno»

La mañana avanza con un sol intenso y un calor tenaz y las horas transcurren sin darnos cuenta mientras atentamente escuchábamos lo que Andy, Mervin y Edward nos contaban en ese recorrido cronológico infernal que sufrieron durante ese tiempo aciago.

«cerote HDP»

Cerote es un término que en el léxico salvadoreño traduce a excremento sólido. Así eran llamados todo el tiempo los venezolanos en el CECOT. Había un odio muy profundo de los custodios hacia los propios salvadoreños internados allí por terroristas. El único beneficio, si cabe el término, es que a los venezolanos los juntaron a todos en un mismo módulo y no los mezclaron con los salvadoreños y de otras regiones que también estan confinados allí en calidad de terroristas.

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La primera noche fue terrorifica, porque las camas son literalmente unas latas sin más ni más, unas latas sin sábana, sin colchón y sin nada y dormir les molestaba a los custodios, pero no dormir también. Raspaban esposas o los rolos por los barrotes de las celdas a deshoras para torturarlos psicológicamente y hacían requisas que más eran para darles golpes que para revisralos.

Si en algún momento salían videos en El Salvador, o Estados Unidos de ellos ‘bien comiendo’ tal como lo narran, fue parte siempre de un montaje, un «para que crean» que los están tratando con dignidad respetando en lo mínimo su condición humana, pero eso era solo cuando algún funcionario público, ministro o dignatario iba de vistia al CECOT, ocultaban siempre la realidad.

De jabón, una pastilla de cloro para piscina || Comías al lado del que defecaba en la poceta

 

Y así como esas torturas y esos tratos terribles, contaron que, igualmente, la crema de dientes que les daban eran unas bolsas transparentes de una especie de pasta mezclada con jabón y cuando se cepillaban era que se percataban de que era puro jabón.

«Un galpón maléfico e indigno»

Nos retrataron al CECOT, de lo cual ya hay videos y fotos: Se trata de un enorme galpón conformado por unas paredes vaciadas de concreto puro y grueso sin ventanas, sin acceso visual hacia el exterior, con las camas que eran una suerte de anaqueles de lata sin más ni más y unas rejillas en el techo por donde caminaban los custodios quienes avanzaban por unas mezzaninas que daban acceso por encima de ellos a los vigilantes.

Contrario a lo que se dice, no hacía nada de frío, al contrario, era calientísimo, puesto que las paredes de vaciado en concreto sin ventanas confinaban, valga la expresión, el calor que sumado al calor corporal de más de 200 personas metidas allí generaba una humedad impresionante y una sensación térmica alta e insoportable.

El CECOT, describen ellos, está dividido en módulos y en celdas, donde además está el área de enfermería y el cuarto de aislamiento que es un siniestro lugar oscuro y pequeño, que solo tenía una cruz hueca en el techo que con la claridad de la luz del día se reflejaba en el suelo y es allí donde les propinaban las torturas y las palizas más duras.

 

Los perdigones que a ocultas les dispararon

Buscando maneras de poderse liberar del encierro, algunos presos intentaron abrir los barrotes de las rejas y de eso se percataron los custodios y emplearon lo que se llama en argot policial el «uso progresivo y diferenciado de la fuerza» que en este caso ni fue progresivo ni diferenciado sino fuerza bruta en pleno, cuentan los muchachos.

 

El desenlace de este infierno

En la próxima y última entrega de esta conversación con los zulianos ‘sobrevivientes’ al CECOT, tras tocar fondo, desmoralizados, pero con su fe intacta, ellos narran cómo fue que apareció una luz al final del túnel en cuyo proceso tiene un protagonismo vital la Cruz Roja Internacional, quienes fueron los que finalmente allanaron los caminos para que pudiese lograrse una salida feliz en medio de las tinieblas.

Más sin embargo, el encuentro de estos jóvenes con los funcionarios de la Cruz Roja, les valió otra ristra de golpes y torturas por parte de los custodios del CECOT, molestos e indignados porque ellos decían que los estaban ‘sapeando’ con la Cruz Roja y a pesar de que los funcionarios de la Cruz Roja les invitaban a la paciencia, los días transcurrían uno peor que otro, pero al final la Cruz Roja hizo el trabajo.  Hubo intentos de suicidio, hubo personas enloquecidas por el terror. Todos los detalles de esta historia en la próxima entrega…

Finaliza este sábado..!

NAM/Ernesto Ríos Blanco/Yailyn Godoy/Fotos+Video: Fabián Urdaneta/Agencias

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