Nueve meses han transcurrido desde que el país entró en el ciclo político más convulso de su historia, pues en enero inició una lucha de poderes entre dos modelos, dos bandos políticos y dos proyectos ideológicos que desde entonces buscan anularse mutuamente. Y el contexto en el que se ha desarrollado y ha evolucionado esa guerra política es en un contexto de aguda crisis económica y social en todos los sectores de la vida nacional. Pero aunque Venezuela viva un clima de tensa calma, el principal líder opositor del país actualmente persiste en destronar a Nicolás Maduro del poder.
Y es que el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, aseguró este martes que la solicitud del uso de la fuerza para acabar con el gobierno de Nicolás Maduro «está sobre la mesa».
«Todo lo que hemos hecho con la comunidad internacional es lo que nos ha permitido llegar a este punto. Dar un paso adicional con esto que llaman el uso de la fuerza o la coalición militar es lo que cada país de manera soberana decide cómo actuar», explicó Guaidó en una entrevista al programa «Código 58», transmitido por el canal digital TV Venezuela.
La estrategia del líder opositor se ha basado en crear un equipo político que funcione como una especie de gobierno de emergencia política, extendiendo sus esferas de influencia a través de sus representantes diplomáticos en los 55 países que reconocen a Guaidó como «presidente encargado» de Venezuela, por lo cual han hecho lobby ante esos gobiernos con el fin de incrementar la presión diplomática y presionar por la aplicación de más sanciones financieras de Estados Unidos contra el gobierno de Maduro.
«El uso de la fuerza está sobre la mesa porque, precisamente, está sobre la mesa, porque la han evaluado nuestros países aliados. No puede ser que esperemos que eso suceda porque no va a pasar de la nada. Hemos hablado del TIAR, del uso de la fuerza, de la coalición militar, pero estamos en este momento por lo que hemos hecho durante años», dijo.
En reiteradas ocasiones, Guaidó ha insistido en que la fuerza internacional no debe ser la solución para el país, pues su ruta original se enmarca en forzar la salida de Maduro del poder a través de las sanciones financieras (cese de la usurpación), conformar un gobierno civil-militar que asuma las riendas del país temporalmente (gobierno de transición) y realizar un proceso electoral presidencial con un nuevo CNE (elecciones libres).
Sin embargo, el jefe de la AN se ha replegado en algunas de sus posiciones y de su política, puesto que ha optado por abordar el camino de la negociación y, de hecho, dio una nueva propuesta hace un mes basada en la separación tanto de Maduro como de él mismo de sus cargos para conformar un Consejo de Estado integrado por civiles y militares.
«Todos quisiéramos que haya un solo elemento que acabe con esta crisis como cuando en su momento hablamos del abandono del cargo (de Maduro) y el antejuicio de mérito. No hay un solo elemento que acabe con esto de manera mágica», afirmó Guaidó.
Bajo su óptica, la combinación de la presión diplomática, las sanciones financieras de EEUU y la presión social interna generará la condiciones para que el gobierno de Maduro negocie su salida del poder, aunque hasta ahora la cúpula militar y empresarial que controla los monopolios en el país se mantiene firme y leal en torno a la permanencia de Maduro en el Palacio de Miraflores.
«Hay que ver hasta dónde están dispuestos a llegar nuestros aliados para poder ejercer todas esas opciones que hablan sobre la mesa», sentenció el presidente de la AN.
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— AlbertoRodNews (@AlbertoRodNews) October 22, 2019
Ricardo Serrano
