Luego se seis semanas de ruleteo por todos los gremios del transporte para que le aprueben un par de neumáticos para su vehículo, este taxista maracucho no aguanto más y decidió parar su unidad con los cauchos traseros desinflados frente a la catedral de Maracaibo.
Olivero hace el llamado al gobernador Omar Prieto , al alcalde de Maracaibo, Willy Casanova o a cualquier otra institución que pueda socorrerlo.
«Ya no creo en los gremios (…) porque Gladis Suárez, de la Federación Bolivariana de Transporte , me mareó durante dos meses y nada» . Por este motivo decidió estacionar su unidad frente a la iglesia y los poderes públicos a la espera de una respuesta.
NAM

