jueves 9 de febrero de 2023

¡NAM SALUDABLE! Intolerancia a la lactosa: Cómo detectarla

La intolerancia a la lactosa consiste en la aparición de síntomas digestivos tras la ingesta de lactosa debido a la malabsorción de la misma. La lactosa es el principal azúcar de la leche. Cuando la ingerimos se degrada en el intestino delgado por la acción de una enzima (proteína) llamada ‘lactasa’. Una deficiencia o baja actividad de la lactasa conlleva la malabsorción de la lactosa, que se fermenta en el colon provocando síntomas.

Así lo explica la doctora Paola Chaudarcas, médico especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Infanta Sofia (San Sebastián de los Reyes, Comunidad de Madrid), quien refleja que la causa más frecuente es un déficit primario de lactasa o la no persistencia de la misma, una condición normal en el ser humano, y que consiste en la disminución progresiva de la actividad de la lactasa desde la infancia.

«La prevalencia de esta condición varía según las etnias, pudiendo llegar a afectar al 70% de la población adulta. También se puede deber a un déficit secundario de lactasa en relación a una enfermedad del intestino que provoque la pérdida de la capacidad de producir dicha enzima. Por último, puede deberse a un déficit congénito, que es una entidad muy poco frecuente en la que se produce un déficit de lactasa desde el inicio de la vida», sostiene esta experta.

Además, subraya que puede aparecer en cualquier momento de nuestra vida, dependiendo de la causa puede aparecer en cualquier momento, aunque lo más frecuente es que aparezca en la edad adulta.

Con ello, la doctora Paola Chaudarcas resalta que debemos sospechar de que estamos ante un posible caso de intolerancia a la lactosa cuando tras la ingesta de productos con lactosa aparecen síntomas como dolor abdominal, hinchazón, gases, aumento de ruidos intestinales, diarrea, náuseas y/o vómitos.

Si hemos sufrido una gastroenteritis

Sobre si podemos desarrollar de forma transitoria una intolerancia a la lactosa, por ejemplo, a raíz de una gastroenteritis, esta especialista en aparato digestivo mantiene que sí, y deberse a una deficiencia de lactasa secundaria a una enfermedad intestinal como, por ejemplo, una gastroenteritis aguda. «También puede ser secundaria a otras patologías intestinales, tales como la enfermedad inflamatoria intestinal o la enfermedad celiaca», apostilla.

En estos casos, y para que el tránsito intestinal vuelva a ser el que era, esta doctora mantiene que lo idóneo, habitualmente, es esperar, dado que la intolerancia a la lactosa tras una gastroenteritis aguda se suele resolver en pocas semanas. «En algunos casos se puede considerar el uso de algunos probióticos», aconseja.

Por otro lado, menciona que la mayor parte de los pacientes con intolerancia a la lactosa toleran la ingesta de un vaso de leche — lo que equivale a 12 gramos de lactosa — sin aparición de síntomas. «En casos más graves serían necesarias dietas estrictas sin lactosa. También se puede probar el uso de algunos probióticos o suplementación con lactasa, aunque la eficacia de ésta parece modesta», puntualiza la experta del Hospital Universitario Infanta Sofía.

Preguntada sobre si es malo prescindir de los productos lácteos con lactosa sin prescripción médica, señala que «en principio no», y si una persona identifica que la causa de sus síntomas es la ingesta de productos con lactosa, no presenta datos de alarma (pérdida de peso, presencia de sangre en las deposiciones, etc.) y, además, suspendiendo los productos con lactosa se encuentra asintomático, no sería necesaria la valoración por parte de un médico. «Lo mejor es no suspender los lácteos, sino ingerir lácteos sin lactosa para no renunciar a una fuente de calcio, proteínas y vitamina D», remarca.

A su vez, esta experta recuerda que existen varias pruebas para diagnosticar la malabsorción de lactosa como, por ejemplo, el test del hidrógeno espirado, o el test de intolerancia a la lactosa (realizado mediante análisis de sangre).

«Estos detectan la malabsorción de lactosa, pero no todos los individuos con malabsorción presentan síntomas de intolerancia: una persona que tiene un resultado positivo en una prueba de malabsorción, pero no presenta ningún síntoma con la toma de lácteos, no tendría por qué suspender la ingesta de los mismos», aclara la médico especialista en Aparato Digestivo.

Por todo esto, resalta que el diagnóstico de intolerancia a la lactosa es clínico, es decir, consiste en relacionar los síntomas con la ingesta de productos con lactosa: «Si esto se identifica, en principio, no serían necesarias más pruebas».

NAM/Agencia

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