En su informe del mes de Julio, Cáritas también evaluó la diversidad de alimentación familiar de 407 hogares en los mismos siete estados del país. Las encuestas arrojaron que las harinas (82%), los tubérculos (69%) y los granos (57%) se volvieron las comidas más frencuentes en la mesa de los venezolanos.
Los altos costos desplazaron a las proteínas a la hora de comer. Las carnes rojas y de aves (23%), el pescado (18%) y el huevo (25%) se quedaron por fuera ante los altos precios de la inflación.
86% de los hogares reportaron tener una alimentación deficiente, en la que no hay cabida para la variedad y en la que se cuentan menos de nueve grupos de alimentos.
La precaria situación alimentaria ha llevado a los hogares venezolanos a tomar medidas drásticas para garantizar la supervivencia. Según el informe de Cáritas, 90% de los hogares reporta haber tenido que deteriorarla calidad de su alimentación para poder comer, mientras que 76% dijo incurrir en alguna forma de privación alimentaria.
El hambre ha llegado incluso a separar familias. Cáritas alerta que 78% de los hogares consultados dijo haber tenido que desincorporar como comensal a algún miembro familiar para bajar la presión de consumo de alimentos y paliar la inseguridad alimentaria.
NAM/Efecto Cocuyo
