• ¡MIRA LO ÚLTIMO QUE COLGÓ ANTES DE IRSE! Se venía despidiendo: Más detalles sobre el joven suicida de Maracaibo (FOTOS)

    La noche del miércoles 14 de abril, noche trágica para familiares y amigos se conoció del suicidio de un muchacho de apenas 23 años que osó lanzarse, desde el balcón de su apartamento, al vació en un espeluznante acto suicida. Salen más detalles de su aciaga desaparición.

    ¿Por qué un joven activista, tan lleno de vida y tan activo, estudiando dos carreras universitarias y activo hasta la médula –sin importar su tendencia política, cultural o religiosa- en una lucha por lo que él creía justo, tomó esa decisión?

    Evidentemente, estaba perturbado. Alejandro Jesús Urdaneta Giuffrida (23) no pensó en mamá, en papá, hermanos, amigos, quien sabe si en novia, ya quedará para la investigación policial.

    Alejandro era un joven activo, entusiasta, lleno de energía, un servidor y muy buena persona, alegre, visionario, atlético y buen amigo, a decir de sus compañeros…

    La perturbación que este muchacho tenía lo venció. Sucumbió ante la idea de que era más factible morir que seguir viviendo. ¡Qué lamentable!

    Pero, más allá de editorializar, es importante la reflexión. Casi paralelo a este suicidio ocurrió uno similar en la ciudad de Caracas, con un muchacho casi de la misma edad, que se atrevió a lanzarse desde lo último de un centro comercial hasta caer desbaratado en el piso.

    Detalles

    Aparentemente, Alejandro venía despidiéndose. Al incursionar en sus redes sociales, se encuentran elementos que apuntan a que el muchacho venía fraguando quitarse la vida, no fue fortuito.

    Estaba a punto de graduarse en la Universidad Rafael Urdaneta (URU) donde cursaba 8tavo semestre de Administración de Empresas, pero además, en LUZ estaba iniciando sus estudios en Economía.

    Una persona joven que actualmente se atreva a estudiar dos carreras universitarias es porque tiene grandes aspiraciones y sueños. Entonces ¿Qué le pasó a Alejandro?

    Como activista de Derechos Humanos, tenía el cargo de coordinador en la región occidente de la Federación de Estudiantes Universitarios.

    Entre líneas

    Realmente, Urdaneta Giuffrida estaba deprimido, algo lo perturbaba profundamente y es lo que investigan, no solo la policía, sino sus familiares, en especial los más cercanos.

    El muchacho venía dejando pistas, pero nadie las leyó entre líneas o las interpretó. Trascendió que Alejandro Jesús era depresivo, eso no está confirmado, pero no se descarta.

    En su álbum fotográfico en Instagram, el muchacho se ve alegre, entusiasta, pleno, con mucha energía y ganas de vivir. Caras vemos, corazones no sabemos.

    “Los quiero a todos, espero que sean felices” fue el mensaje que colocó en su estado de Whatsapp a las 6.50 pm del miércoles 14, es decir, minutos antes de quitarse la vida.

    Era tan enérgico, que hasta iba al gimnasio. No era un muchacho pobre, estudiar dos carreras, ser activista político e ir a un gimnasio no son actividades que juntas las puede hacer un pobre.

    Minutos antes de saltar al vacío desde el balcón, Alejandro publicó esta foto de despedida en su historia de Instagram, fue su última publicación…

    Tampoco era rico, pertenecía a una decaída pero aún resistente clase media de la cual sus padres fueron protagonistas. Fueron ellos quienes construyeron una vida y un hogar para sus hijos.

    Así, pues, Alejandro todavía disfrutaba la vida cual joven. En sus fotos, se observa montando bicicleta, visitando los acantilados, viajando y sonriendo. Aunque denotaba cierta tristeza en algunas de las fotografías.

    En sus historias de Instagram, a su salida del gimnasio, Urdaneta publicó unas palabras sentidas y en ellas habló en un video de “la lluvia que iba a caer”.

    No pasaría tres horas hasta que colgó, en su historia de Instagram, una foto de un atardecer tomada desde lo más alto de un edificio –seguramente donde vivía- El atardecer maracaibero ya cayendo la noche estaba acompañado de la palabra Adios!

    Los detalles irán saliendo. Sus amigos y su familia irán recordando cada cosa que dijo, cada cosa que hizo, cada mensaje que escribió e irán conectando.

    Son las cosas que no dejan de sorprendernos de la humanidad. Mientras hay personas desesperadas por vivir, luchando y batallando por su vida en la cama de un hospital, padeciendo cáncer o COVID-19, otras personas, también desesperadas, optan por acabar con su existencia.

    La naturaleza humana es lo más complicado que puede existir. Entre científicos y teólogos no han podido ser capaces de decodificar lo que puede haber en lo más profundo de un ser humano, entre sentimientos y razonamientos.

    En mala hora, este muchacho fue vencido por la calamidad.

    NAM

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