Wendy Villasmil, dirigente opositora seguidora del partido UNT, en Maracaibo, denunció que ha sido objeto de amenazas, seguimiento, así como ataques a su vehículo .
En nota de prensa enviada a este medio señaló que, debe dejar el país forzosamente tras ser “ víctima de las presiones, opresiones, y ataques que progresivamente me han generado estados depresivos y de estrés físico y mental”.
Villasmil era empleada del sector petroquímico del Tablazo, trabaja como Analista de Calidad, desde el año 2003 y antes de renunciar había logrado por su trayectoria y responsabilidad, -según cuenta-, ser administradora de recursos humanos.
“Mi familia y yo siempre hemos sido adversarios del Gobierno, no somos participes de lo que está ocurriendo en el país , pero tampoco queremos una salida al margen de las instituciones democráticas. Mi esposo Alain Alberto Pérez Angulo y mi persona somos miembros del partido UNT desde el 2014”, dijo.
Mencionó que dentro de la industria fue ocupando cargos de responsabilidad, donde observaba “situaciones irregulares”, que fueron denunciadas en su momento y objetada por sus superiores, y a partir de ese momento comenzó a recibir amenazas y seguimiento en actividades fuera de su lugar de trabajo.
Aunado a ello denunció que dentro de la industria eran “conminados a participar en actividades de proselitismo político a favor del gobierno, incorporarse a reuniones de carácter netamente político y de adoctrinamiento, la empresa perdió el norte de ser”.
“En mi caso, la situación cambió desde el momento en el que empecé a ocupar cargos superiores en la Empresa, ya que mi participación debía darse por contada y, si me negaba a la misma, era tildada de opositora y por consiguiente, saboteador del proceso”, expresó.
De la misma manera, indicó que fue obligada a firmar el decreto contra el presidente, en ese momento de Estados Unidos Barak Obama, a asistir a marchas en Caracas, so pena de ser sancionada.
La gota rebaso cuando en 2015 acatando el llamado del dirigente opositor Leopoldo López, se incorporó a los llamados a manifestación de calle, precisó.
“Fui identificada en una de esas marchas y después de eso a los días me destrozaron los vidrios del carro, los vecinos me dijeron que fueron militantes del Psuv, Como verán mi retorno al trabajo fue una pesadilla, por las presiones que recibi”,
La persecución, dentro de la industria llegó a generar estados desmoralización y estados depresivos en mí, los cuales, inclusive por recomendaciones médicas, fueron medicados. Este hecho lo oculté de mi record médico en la empresa por el diagnóstico recibido y mi equilibrio emocional llegó a afectar incluso mi relación familiar, de pareja, destacó en su exposición.
Decidí renunciar en 2017, tras recibir denuncia de secuestro a mi hija, consecutivas llamadas amenazantes y de hostigamiento, temí por mi vida y mi familia y por ello decido hacer pública mi situación.
