Todos saben qué es el hipo porque nadie se ha escapado de sentirlo. Sin embargo, pocos conocen con exactitud qué lo desencadena y qué es lo que pasa en el cuerpo para generar el “hip hip”, que a veces resulta molesto.
Para empezar, hay que saber que ese sacudón seguido del sonido característico es el resultado de contracciones involuntarias de un músculo llamado diafragma, que es como una especie de tienda de campaña que separa el pecho del abdomen y tiene un papel muy importante en la respiración.
También hay que entender que a cada contracción que produce esta sacudida le sigue un cierre repentino de las cuerdas vocales, que terminan produciendo el inocultable ruido, lo que interrumpe la respiración de manera violenta y, en ocasiones, dolorosa.
¿Cuándo preocuparse?
Cuando existe, hipo prolongado se relaciona con daños a nivel del sistema nervioso central o en los nervios que movilizan el intestino y el músculo diafragma (vago y frénico). Y entre algunos factores que pueden ocasionar estos daños están tumores en el cuello, laringitis, encefalitis, meningitis, traumas y diabetes.
Se ha evidenciado que los hombres son más propensos a padecer hipo prolongado, como también la ansiedad, el estrés y las variaciones bruscas en las emociones. En el mismo sentido, se ha demostrado que las personas sometidas a procedimientos quirúrgicos bajo anestesia general pueden desencadenar hipo de larga duración.
Sobra decir que en los casos de hipo prolongado hay que consultar con el médico, y se han encontrado algunos medicamentos o procedimientos para contrarrestarlo, sobre la base de que su presencia puede afectar el sueño, la alimentación, promover irritabilidad y afectar procesos de recuperación enfermedades o cirugías.
Y entonces, ¿qué hacer?
El hipo se resuelve espontáneamente en pocos minutos; sin embargo, al conocer los mecanismos que lo producen resulta fácil echar mano de algunas medidas para acelerar su desaparición.
Por ejemplo, beber agua fría hace que el estómago tienda a contraerse, y esa disminución del tamaño atenúa la irritación sobre el diafragma. Ahora, si se respira dentro de una bolsa de papel, se aumentan los niveles de CO2 en la sangre, y esto hace que el nervio que mueve el músculo diafragma entre en alerta y regule su contracción. Los efectos del susto para calmar el hipo se explican porque las sorpresas tienden a producir una inspiración forzada, fuerte y espontánea, que al llenar los pulmones equilibra la contracción del músculo diafragma. No sobra decir que estas medidas funcionan para el hipo pasajero.Pero si el hipo persiste por más de 48 horas, es importante identificar la causa con un médico.
NAM/Samdy Godoy/El Tiempo
