En el corazón del Sur del Lago, la palma aceitera no es solo un cultivo, es el motor económico de miles de familias. Sin embargo, tras un año de estabilidad bajo acuerdos estratégicos, la Federación de Palmicultores de Venezuela (Fepalven) y diversas asociaciones de productores manifiestan la necesidad urgente de retomar las mesas de trabajo técnico para garantizar que el equilibrio económico de la cadena productiva se mantenga vigente frente a los desafíos del 2026.
Desde la sede de la Asociación de Ganaderos en El Guayabo, uno de los puntos centrales de la actual agenda de los productores es la revisión del cumplimiento del acuerdo establecido en 2023. Dicho convenio estipula que el productor primario debe recibir el 17% del valor del aceite rojo. Según voceros del sector, como el Ing. Luis Urbina, actualmente existe un desfase entre el precio internacional/nacional del producto procesado y lo que percibe el campesino, lo que coloca a las unidades de producción en una situación financiera compleja para cubrir costos operativos.
No obstante, Urbina señala que actualmente existe un desfase en la aplicación de este pago por parte de algunos sectores de la cadena. «Hemos enviado comunicaciones a Sunagro, al Ministerio de Agricultura y a la Vicepresidencia de la República. Nuestra intención es reactivar la mesa técnica que no se reúne formalmente desde hace más de un año» destacó el vocero, enfatizando que el retraso en los pagos (que a veces supera los 8 días) compromete la operatividad diaria de las fincas.

La palma en el Zulia tiene rostro humano. Productores con décadas de servicio, como la maestra Nubia Gómez, recuerdan que este sector nació como un proyecto bandera para el desarrollo rural. Hoy, la actividad genera empleos directos para cortadores, ‘peperos’ y personal logístico así como también para un grupo grandes de mujeres, convirtiéndose en el principal sustento de municipios que hoy piden atención para no ver mermada su capacidad de trabajo.

«Somos la fuerza económica del campo en municipios como Catatumbo, Jesús María Semprún y Machiques de Perijá», expresó Gómez.
Uno de los puntos más delicados del informe presentado por los gremios es la saturación de los inventarios. Los productores advierten que el ingreso de aceite importado o bajo figuras de competencia desigual está afectando la colocación del producto nacional.
Asociaciones y Federaciones Principales:
• Fepalven: Federación de Palmicultores de Venezuela (Ente matriz).
• Asoparont: Asociación Civil de Productores de Palma Aceitera de la Frontera (Vocero: Carlos Chacín).
• Asopalmir: Asociación Civil de Productores de Palma Aceitera de la Cuenca del Río Mirador.
• Asoprofrontera (ProFrontera): Asociación de Productores de la Frontera.
• Asociación de Palmicultores Colina del Catatumbo: (Parroquia y Municipio Jesús María Semprún).

El sector es enfático: El sector palmicultor zuliano no solicita privilegios, sino la restitución de un equilibrio que ya demostró ser exitoso en el pasado. Venezuela tiene la capacidad instalada para cubrir la demanda interna de grasas y aceites comestibles, jabones y cosméticos.
El llamado no es a la confrontación, sino a una Auditoría de las Plantas Extractoras y a una revisión conjunta de los mecanismos de comercialización para proteger la producción «Hecho en Venezuela.
NAM/Yailyn Godoy
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