Aún con la situación inusual del mar Caribe con la presencia del ejército estadounidense en las aguas cercanas a Venezuela, los diretes y señalamientos entre los gobiernos de Caracas y de Washington, la firma del Decreto de Conmoción Externa y la incertidumbre de lo que pueda desencadenar esas tensas relaciones entre Venezuela y Esados Unidos, a los venezolanos lo que más les preocupa es la economía y ese dólar que todos los días sube sin freno.
Como ya se ha vuelto tradición, el presidente Nicolás Maduro ha ‘decretado’ Navidad en Venezuela a partir de este 01 de octubre. No se trata de un cambio en la fecha oficial de celebración de esta fecha particularmente anhelada en este país, sino de ir haciendo ambiente para ella con todo lo que ello implica. Sin embargo, los venezolanos reciben esta Navidad anticipada con el dólar entre ceja y ceja.
El día a día se mantiene: los estudiantes asisten a clases, los empleados acuden a sus puestos de trabajo, las unidades de transporte público transitan ocupadas, hay tráfico en las calles, los establecimientos comerciales abren, las playas se llenan de bañistas y prosiguen los preparativos de eventos religiosos, artísticos y deportivos en los que se enmarca el último trimestre de cada año en Venezuela.

A esta cotidianidad se le ha sumado, desde agosto, la convocatoria por parte del Gobierno a movilizaciones y otras actividades en respuesta al despliegue estadounidense, que califica como una «amenaza» en contra de la soberanía, por lo que ha insistido en el llamado al alistamiento en la Milicia y a participar en jornadas de adiestramiento militar.
Pero a pesar del fantasma de una «lucha armada», un escenario contemplado por el Gobierno en caso de una agresión, los ciudadanos siguen con sus rutinas. A los venezolanos les ‘atormenta menos’ un posible enfrentamiento armamentístico entre Venezuela y Estados Unidos que ese dólar que va pa’ arriba indetenible.
La economía es la peor amenaza

«El problema económico ha sido la peor amenaza que tenemos, no hay poder adquisitivo», aseguró Yuraima Mena, una pensionada de 65 años que se encontraba con su esposo en un bulevar de Caracas, y para quien Maduro adelantó la Navidad con el fin de que «la gente se enfoque en eso» y no «en el problema principal, que -dijo- es lo del dólar».
Mena -que subsiste con una pensión de 130 bolívares (72 centavos de dólar, a la tasa oficial) y un bono denominado «Ingreso contra la Guerra Económica» equivalente a casi 50 dólares- sostuvo que el aumento del precio de la divisa y el encarecimiento de los productos es hoy la «mayor preocupación», así como sus ingresos, que, asegura, «no alcanzan para nada».
Una «amenaza» latente

Merlis Rodríguez, estudiante de Audiovisuales en una universidad pública, acudió el martes a la institución por las inscripciones para el reinicio de clases este mes.
Su cotidianidad, la de «una estudiante que trata de echar la vida pa’lante trabajando», como ella misma describió, sigue «normal».
No obstante, esta joven de 21 años admite sentir temor de que se concrete «la amenaza» y que un eventual conflicto se extienda fuera de Caracas, incluyendo a la ciudad en la que vive con sus padres, a poco más de 40 kilómetros de la capital.
Mientras, Washington defiende el despliegue como una operación contra el narcotráfico supuestamente procedente de Venezuela, lo que rechaza Caracas, que acusa a EE.UU. de preparar «una agresión cada vez con más fuerza» para propiciar un «cambio de régimen» y para apoderarse de las riquezas energéticas del país.
El lunes, la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, dijo que Maduro «suscribió» un «decreto de Conmoción Externa» que «da poderes» y «facultades especiales» al jefe de Estado «para actuar en materia de defensa y seguridad».
La «fórmula» navideña

En este contexto, el jefe de Estado, como ha hecho en otros años desde que llegó al poder, en 2013, volvió a adelantar la Navidad.
Desde este 01 de octubre, comenzará la celebración, para lo cual empezaron a decorarse varias zonas de Caracas, como el Paseo Los Próceres, aledaño al complejo militar Fuerte Tiuna.
En los días previos a la fecha pautada, se han decorado avenidas, plazas, árboles y postes eléctricos, al tiempo que algunas tiendas ya venden artículos navideños.
Según Maduro, este adelanto es una «fórmula» que ha resultado «muy bien para la economía, para la cultura, para la alegría y la felicidad».
Alexander Omaña, un vendedor de chicha en un sector de Caracas, ha visto que en las últimas semanas «hay más» personas en el bulevar comercial donde tiene su puesto, lo que cree que está relacionado con la proximidad de la anticipada época navideña y por ello vende un poco más.

«La gente sale a comprar, la gente sale a caminar, a pasear, (…) vienen las Navidades, la gente sale a comprar adelantado», señaló este hombre de 46 años, que sigue «trabajando duro» y «hasta los momentos», asegura, ve que todo está «normalito».
La Navidad coincide con los preparativos para celebrar este mes las canonizaciones del médico laico José Gregorio Hernández y de la religiosa Carmen Rendiles, y el comienzo de la temporada del béisbol nacional, el deporte preferido por los venezolanos.
NAM/Tomado de Banca y Negocios
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