El pueblo de Santa Rosa, en el estado Lara, volvió a convertirse el lunes 5 de enero en epicentro de la fe mariana con la tradicional bajada de la imagen de la Divina Pastora, un acto litúrgico que marca el comienzo oficial de las celebraciones previas a su visita número 168 a Barquisimeto.
Desde tempranas horas, cientos de devotos se congregaron en los alrededores del santuario para presenciar el momento en que la imagen fue descendida de su nicho habitual, permitiendo el encuentro cercano entre la Virgen y sus fieles, en medio de oraciones, lágrimas, cantos y expresiones de profunda devoción.
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Un llamado a la paz y a la esperanza
La eucaristía central fue presidida por monseñor Polito Rodríguez Méndez, arzobispo de Barquisimeto, quien durante su homilía exhortó a los fieles a vivir la próxima procesión como un espacio de reconciliación, unidad y esperanza para el país.
“La Divina Pastora bendice a su pueblo con un mensaje de fe que nos invita a caminar en hermandad”, expresó, al referirse al significado espiritual del encuentro mariano.
Durante la homilía, el clero local enfatizó la importancia de este 2026 como un año para fortalecer la esperanza y la unión entre los venezolanos.
El acto también reunió a seminaristas y miembros del clero local. Josmil Principal, seminarista del Seminario Divina Pastora, destacó el valor formativo y espiritual de participar en la organización de la bajada, e invitó a los fieles a vivir con recogimiento la novena previa a la procesión.
