El príncipe Enrique de Inglaterra y su esposa Meghan volvieron este viernes a Australia de una gira por las islas del Pacífico, después de que su avión se viera forzado a abortar un primer aterrizaje debido a que otra aeronave estaba en la pista.
Su vuelo charter QF6031 de Qantas con destino a Sídney descendió a 125 pies antes de realizar una maniobra de giro, según FlightRadar24.
Este tipo de maniobra se realiza cuando un piloto aborta un aterrizaje y hace otro intento después de rodear el aeropuerto. Según la Autoridad de Seguridad de Aviación Civil un giro es una “práctica común y muy segura”.
Un testigo de Reuters en el avión dijo que el episodio fue tranquilo.
El piloto explicó que una aeronave había sido más lenta de lo anticipado al rodar por la pista para despegar, así que tuvieron que dar una vuelta y volver a ver la bahía de Sídney.
“El capitán advirtió a quienes iban a abordo que harían una maniobra de giro porque había otra aeronave en la pista de aterrizaje que había demorado más de lo esperado en despegar”, dijo una portavoz de Qantas en un correo electrónico a Reuters.
Aterrizaron a salvo alrededor de las 18:00 hora local (0700 GMT), agregó. En Australia, se realizan más de 800 giros en un año normal.
El sábado, la pareja real asistirá a la clausura de los Invictus Games, que se celebran en Sídney. Los juegos fundados por Enrique son un evento internacional al estilo paralímpico para personal militar herido en acción.
Luego visitarán Nueva Zelanda como parte de su gira de 16 días por la Mancomunidad de Naciones.
Este viernes más temprano, la pareja usó guirnaldas de flores rojas y polleras hechas a mano llamadas ta’ovala, entregadas como un símbolo de respeto, para recorrer la isla de Tonga.
Allí se reunieron con el primer ministro ‘Akilisi Pōhiva en un edificio gubernamental, fundado por China pero llamado St George Building, en la capital, Nuku’alofa.
NAM/Reuters
