Los ocho atentados del domingo contra iglesias y hoteles en Sri Lanka habrían sido perpetrados por un grupo islamista local llamado National Thowheed Jama’ath, según el Gobierno. Rajitha Senaratne, portavoz del gabinete, señaló sin embargo que “no creemos que estos ataques fueran perpetrados por un grupo de personas limitado a este país: hubo una red internacional detrás, sin la cual estos ataques no habrían tenido éxito”. La complejidad de los ataques prácticamente simultáneos refuerza esta hipótesis.
Poco se sabe de este grupo terrorista, cuyo nombre se traduce aproximadamente por Organización Nacional del Monoteísmo. Según publica The Washington Post , el pasado 11 de abril dos funcionarios de Sri Lanka facilitaron al diario un informe de inteligencia de tres páginas en el cual un alto cargo de la policía advertía de posibles ataques suicidas de un grupo extremista contra iglesias católicas. En este informe aparecían los nombres de varios de sus militantes, incluido su líder, un tal Mohamed Zaharan. El diputado Mujibur Rahman, que tuvo acceso al informe, dijo que éste se basaba en datos suministrados por agencias de inteligencia de India.
Esta información viene a coincidir con las declaraciones de dos ministros de Sri Lanka en el sentido de que el Gobierno disponía de cierta información de inteligencia sobre la posibilidad de ataques terroristas. Mano Ganeshan, ministro de Integración Nacional, ha dicho que funcionarios de su departamento advirtieron de que dos terroristas suicidas podían atentar contra políticos. El titular de Telecomunicaciones, Harin Fernando, escribió en su cuenta de Twitter que “algunos oficiales de inteligencia estaban advertidos. Por lo tanto, hubo un retraso a la hora de emprender acciones. Hay que tomar medidas serias respecto al hecho de que esta advertencia fue ignorada”.
Aún más sorprendente que estas declaraciones resulta el comentario añadido por el ministro Fernando: su padre había oído rumores sobre la posibilidad de un ataque terrorista y le advirtió que no acudiera a ninguna de las iglesias más populares el Domingo de Resurrección.
Por su parte, el ministro de Defensa, Ruwan Wijewardena, señaló que la mayoría de las explosiones en iglesias y hoteles se debieron a terroristas suicidas que actuaron motivados por un extremismo religioso que no determinó. Ariyananda Welianga, forense de la policía científica, dijo que cada ataque fue obra de un solo terrorista suicida, a excepción del del hotel Shangri-La, en Colombo, donde actuaron dos. Hasta el momento hay 13 detenidos.
El Gobierno ha impuesto un nuevo toque de queda para la noche del lunes al martes, de 8 de la tarde a 4 de la madrugada, y mantiene el bloqueo de las redes sociales para evitar la difusión de rumores y de mensajes de odio.
La Vanguardia
