jueves 4 de junio de 2026

¡LLORAN LOS TINTEROS! Muere Sergio Pitol, el “alquimista” de las letras mexicanas

Sergio Pitol, el escritor mexicano celebrado con el máximo premio de la literatura hispana, y cuyo tránsito por la ficción, el ensayo y la traducción le valió ser considerado por algunos como un “alquimista” de las letras, falleció. Tenía 85 años.

Familiares y Alberto Salamanca, vocero de la Secretaría de Cultura, informaron que el autor murió el jueves por la mañana en su casa en Xalapa, estado de Veracruz, de causas naturales.

Narrador, ensayista, traductor y diplomático, Pitol fue considerado una de las grandes plumas de las letras mexicanas y logró algunos de los mayores premios literarios, incluido el Cervantes en 2005.

Además, obtuvo el Premio Nacional de Literatura de México en 1983 y el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo en 1999, entre otros reconocimientos.

Entre sus obras se destacan “El tañido de una flauta”, “Juegos florales”, “El arte de la fuga”, “La vida conyugal” y “Domar a la divina garza”. Asimismo, dedicó sus esfuerzos literarios al cuento, reuniendo sus relatos en títulos como “No hay tal lugar” y “Nocturno de Bujara”.

Su primo Luis Demeneghi, quien dijo que consideraba a Pitol más que un hermano, señaló que el escritor tenía desde hace un tiempo problemas renales y que se sometió a una cirugía el año pasado.

“Yo creo que fue uno de los grandes escritores que tuvo Mexico, en el siglo pasado y en este siglo”, dijo Demeneghi. “‘El Mago de Viena’ es realmente una obra maestra”.

El autor mexicano Jorge Volpi también expresó su pesar y admiración por Pitol el jueves a The Associated Press.

“Es una gran pérdida”, dijo Volpi, recientemente galardonado con el Premio Alfaguara. “Es uno de los mayores escritores de la lengua española, un autor de cuentos y novelas ejemplares, de esa obra también que rompe los géneros entre la memoria, el libro de viajes, el ensayo y la ficción. Yo lo quise mucho y realmente lo lamento”.

De hablar pausado y profundo, Pitol solía vestir elegantemente con trajes sastre, mientras que su escritura irradiaba vivacidad, humor y libertad.

Dividía su literatura en etapas, comenzando por la severa, con un tono trágico en los personajes; la de su llegada a la capital y los viajes por el mundo; la de la parodia; y la de la literatura como narración que tiene un poco o mucho de otros géneros, de la imaginación y de la realidad, con ensayos que se vuelven relatos y novelas que tienen ensayo. Era un maestro en lograr esa alquimia literaria.

NAM/AP