El primer ministro canadiense Mark Carney advirtió el jueves que Estados Unidos está tratando de quebrantar a Canadá para poder “dominarnos”, al tiempo que instó a la provincia de Alberta a no iniciar un proceso hacia la separación en el referendo del lunes.
Dicha votación no es un referendo directo sobre la independencia. Alberta, que tiene las cuartas mayores reservas probadas de petróleo del mundo, decidirá si sigue siendo una provincia o si le pide al gobierno iniciar el proceso legal hacia un futuro referendo sobre la separación.
“Este referendo llega en el peor momento posible”, expresó Carney en un mitin en favor de la unidad de Canadá, en Calgary. “El mundo se ha vuelto más peligroso y dividido. Algunos, más allá de nuestras fronteras, trabajan para quebrantarnos y así poder dominarnos”.
No mencionó directamente a Estados Unidos ni a su presidente Donald Trump, pero lo ha hecho en discursos similares en el pasado. Carney hizo su advertencia en medio de la guerra comercial de Trump contra Canadá y las amenazas reiteradas de convertir a ese país en el 51er estado de Estados Unidos. El primer ministro ha sostenido que Canadá necesita volverse más resistente económicamente y menos dependiente de los estadounidenses.
Carney instó a los habitantes de Alberta a no usar la votación simplemente para enviarle un mensaje a Ottawa, advirtiendo que un resultado decisivo podría zanjar la cuestión de la separación.
“No se dejen engañar por la idea de que pueden ‘enviar un mensaje’ con su voto”, expresó Carney. “Esto no es póker. Un voto contra Canadá es un farol peligroso que llevará a años de profunda división y gran incertidumbre”.
Carney expone los argumentos a favor de la unidad de Canadá
Carney, que creció en Alberta, pasó el jueves haciendo campaña en Calgary antes de dirigirse al mitin del movimiento Forever Canadian —a favor de la unidad de Canadá— en el BMO Centre. Los organizadores también realizarán un segundo mitin con Carney en Edmonton el viernes.
Más temprano el jueves, se refirió a los numerosos habitantes de Alberta que nacieron o se educaron en otras partes de Canadá, y a los bomberos que llegan de todo el país para ayudar a Alberta durante los incendios forestales como ejemplos de los lazos que unen a la provincia con el resto de la nación.
En el mitin, Carney también reconoció los agravios que han alimentado el que Alberta sopese separarse.
“Las frustraciones que muchos habitantes de Alberta han sentido son reales”, reconoció. Carney dijo que, mientras crecía, Ottawa hizo que los residentes de la provincia sintieran “como si nuestros recursos no fueran nuestros” y que, más recientemente, se hizo sentir a Alberta que sus aportes energéticos iban “en contra de la corriente de la historia” .
Un primer ministro liberal encuentra un apoyo inesperado
El escenario resulta llamativo para un primer ministro liberal. Alberta ha pasado décadas enfrentada con gobiernos liberales en Ottawa, en particular por la energía y el poder federal. Pero Carney se ha distanciado de algunas de las políticas relacionadas con su predecesor Justin Trudeau, aceleró el trámite de un nuevo oleoducto propuesto hacia el Pacífico y calificó a Canadá como una superpotencia energética.
Carney señaló que el oleoducto Pacific Link es evidencia de una relación que ha cambiado, diciendo que crearía más de 140.000 empleos, reduciría la dependencia de Canadá de Estados Unidos y generaría ingresos para programas sociales.
Tanya Clemens, copresidenta del grupo proindependencia Let Alberta Decide, reconoció que Carney representa un reto.
“Sin duda es formidable”, declaró Clemens a The Associated Press.
Sin embargo, Clemens sostuvo que los acuerdos de Carney con la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, equivalen a “promesas de niños” que no resuelven agravios de larga data con Ottawa.
Keith Wilson, otro líder de Let Alberta Decide, rechazó el argumento de Carney de que la inestabilidad global hace que este sea el momento equivocado para realizar la votación.
“¿El peor momento para esto? ¿Por qué? No entiendo cuál es la lógica”, apuntó Wilson. “Entonces es el mejor momento para que él regrese a Ottawa”.
Wilson dijo que Carney debería pedirle al Parlamento que derogue medidas federales que, según los separatistas, han perjudicado a Alberta, incluida una autoridad que, según él, podría usarse para gravar las exportaciones de petróleo en represalia contra Estados Unidos. Pronosticó que, a la larga, Carney impondrá ese impuesto, pese a que ha dicho que no ve valor en usar las exportaciones canadienses de energéticos como medida de presión contra Washington.
“Es cuestión de una reunión de gabinete”, señaló Wilson. “Lo va a hacer. Tiene que hacerlo”.
Smith, que convocó la votación pero apoya que Alberta siga siendo parte de Canadá, emitió su sufragio el miércoles y dijo que votó a favor de que la provincia continúe en el país. Ha señalado que el apoyo a la separación sigue siendo demasiado alto para su gusto.
“Canadá todavía puede funcionar”, declaró Smith después de votar. “Sólo necesitamos hacer algunos cambios”.
Daniel Béland, profesor de ciencias políticas en la Universidad McGill, calificó la popularidad de Carney en Alberta como “sumamente inusual” para un primer ministro liberal. Añadió que el premier también se ha beneficiado de un “efecto Trump”, ya que la guerra comercial del mandatario estadounidense y las amenazas del 51er estado han unido a los canadienses en torno a su líder, incluso en Alberta.
De la periferia política a una votación en toda la provincia
El referendo marca un ascenso notable de una causa que durante mucho tiempo quedó relegada a los márgenes políticos de Alberta. Tras la pandemia de COVID-19 y el Convoy de la Libertad de 2022, activistas que se habían organizado contra los mandatos de vacunación y otras restricciones centraron su atención en la independencia de Alberta.
El convoy comenzó por los requisitos de vacunación para camioneros transfronterizos, pero creció hasta convertirse en una protesta más amplia contra las restricciones de la pandemia, paralizando el centro de Ottawa y bloqueando importantes cruces fronterizos entre Canadá y Estados Unidos.
Clemens dijo que el COVID aceleró el movimiento separatista al enseñar a la gente cómo organizarse políticamente y participar más en la política partidista. Señaló que los separatistas también ven la votación del lunes no sólo como un paso hacia la independencia, sino como una forma de darle a Alberta una ventaja en las negociaciones con Ottawa.
La votación anticipada se extiende hasta el sábado, y la votación final se efectuará el lunes.
NAM – AP
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