Jesse Lingard es el nuevo Papa Noel de Manchester. Con un doblete, entrando de cambio en el entretiempo, el United consiguió un milagroso empate ante, la sensación de la Premier League, el Burnley de Dyche.
Los visitantes, que plantearon un partido casi perfecto en la primera mitad, aprovecharon las pelotas paradas para hacer mucho daño a una defensa que todavía no se ha acentado y mucho menos cuando está empleada por mayoría de suplentes. Ni Valencia ni Smalling ni Lindelöf formaron parte del 11 titular de Mourinho por diferentes razones. El 0-1 llegaría luego de un centro que terminó empujando Barnes luego de una serie de rebotes dentro del área. el 0-2 llegaría por intermedio de Defour y su exquisita pegada en la pelota parada. De Gea fue un simple espectador y se tiró para completar una foto sensacional.
Reacción de Mou
En la segunda parte, Mourinho no podía quedarse tranquilo. Sacó a Ibrahimovic, que se canceló con Lukaku, y a Marcos Rojo para darle entrada a Lingard y Mkhitaryan. La mejor decisión del día.
El volante ingles revolucionó el partido en Old Trafford. Más allá del doblete que terminó anotando para empatar el partido, Lingard apoyó y aportó mucho más movimientos de desmarques en conjunto a un gran partido de Nemanja Matic en la zona de volantes, que no dejó que el Burnley saliera de su propio campo.
El 1-2, asistido por su compatriota Young, Lingard de tacón maravillo a todos y, al minuto 90 más 1, aprovechó una serie de rebotes para decretar el empate. Que es mejor que la derrota pero que termina, con muchas posibilidades, alejando al Manchester United de la lucha por el titulo. título que ya parece tener dueño, un dueño celeste.
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