El fiscal general del Estado, José Manuel Maza Martín, ha fallecido este sábado en una clínica de Buenos Aires, adonde había acudido por un proceso infeccioso. Maza, de 66 años de edad, se encontraba en Argentina porque había participado en la Asamblea de Ministerios Públicos Iberoamericanos.
Nacido el 23 de octubre de 1951 en Madrid, aunque él siempre afirmaba sentirse segoviano, de donde es toda su familia, era licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid desde 1973. Era además, diplomado en Criminología por la misma universidad. Magistrado de lo Penal del Tribunal Supremo, tras las elecciones generales de junio de 2016, en noviembre fue propuesto como fiscal general y el día 25 de esa misma fecha, el Consejo de Ministros confirmó su nombramiento como fiscal general del Estado, una vez recibido el aval del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Maza sustituyó a Consuelo Madrigal.
Su nombramiento supuso que un magistrado volviese a ocupar la cúpula de la carrera fiscal, algo que ya había sucedido con Cándido Conde-Pumpido, precisamente compañero de Maza en la Sala de lo Penal del Supremo. Tanto Madrigal como Torres-Dulce eran fiscales de carrera. Maza, situado en el bloque conservador, era de talante afable y dialogante. Así lo destacaban quienes han sido compañeros suyos en sus 14 años en el Supremo. El nombramiento fue discrecional del Gobierno, y el PSOE lamentó que su trayectoria «conservadora» como magistrado no garantizaba «en absoluto el perfil independiente» que se requiere para este puesto.
En 1976 ingresó en la carrera judicial y como juez prestó sus servicios en los juzgados de Cangas (Pontevedra), Alacuás (Valencia), Alcorcón número 1 (Madrid) y en el juzgado de distrito número 9 de Madrid. En junio de 1988 ascendió a magistrado y fue nombrado presidente de la sección primera de la Audiencia Provincial de Madrid, donde permaneció hasta su nombramiento, el 23 de enero de 2002, como magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Maza Martín fue elegido por 12 votos, frente a los ocho que obtuvo Margarita Robles, para cubrir una vacante en la citada Sala.
Jurista de reconocido prestigio, como magistrado de la Sala de lo Penal del Tribuna Supremo, Maza Martín trató asuntos como los recursos presentados por el juez Garzón en los procedimientos que se le abrieron; examinó el caso del preso común que lleva más tiempo en prisión en España y redactó un voto particular en la sentencia contra el consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz. En cuanto a Garzón, Maza defendió en febrero de 2012, la sentencia condenatoria para el ex juez Baltasar Garzón por entender que éste decidió investigar los crímenes del franquismo a sabiendas de que no podía. Por ello, discrepó del resto de sus compañeros y les advirtió de que con esa resolución, podía dar lugar a que, los jueces puedan ampararse en la protección de las víctimas para imponer su voluntad al margen de la ley.
Un año después, votó en contra de otra sentencia del Tribunal Supremo, la que dejaba en libertad al etarra Igancio Pujana por anulación de la doctrina Parot. Lo mismo que hizo en mayo de 2014 cuando emitió su voto en contra en la sentencia del Supremo que confirmaba la absolución del etarra Txeroki por el atentado de Denia.
NV1 – El Mundo
