El futuro político y económico de Brasil quedará definido por lo que pase el 24 de enero en un tribunal de la ciudad dePorto Alegre, en el sur del país. Ese día un grupo de tres jueces de la Cuarta Corte de Distrito Federal decidirá si confirma la sentencia a nueve años y medio de cárcel para el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva por corrupción y lavado de dinero. El fallo determinará si Lula puede ser candidato a presidente en octubre en un momento en el que lidera las encuestas de opinión.
Unos 3.000 seguidores del expresidente brasileño se instalaron hoy en un campamento ubicado a un kilómetro de la sede del tribunal de la ciudad. Los manifestantes, militantes de grupos sociales como el Movimiento de los Sin Tierra (MST), de sindicatos como la Central Única de los Trabajadores (CUT) y de partidos políticos de izquierda, marcharon por las calles del centro de Porto Alegre hasta el Anfiteatro Por-do-Sol, una plaza en la que fueron autorizados a acampar a la espera del juicio.
El fallo determinará si Lula puede ser candidato a presidente en octubre en un momento en el que lidera las encuestas de opinión
Llegados en caravanas desde diferentes ciudades de Brasil, los manifestantes marcharon cerca de ocho kilómetros por las calles del centro hasta el lugar en donde fueron autorizados a acampar. “La burguesía controla el Congreso, la Justicia y la televisión, entonces al pueblo brasileño sólo nos quedan las calles para manifestar nuestras ideas”, afirmó Joao Pedro Stédile, dirigente del MST.
“No nos interesa ser radicales. Sólo queremos acampar ya que no tenemos dinero para pagar el hotel”, agregó el líder campesino al negar que la organización pretenda promover protestas violentas en Porto Alegre durante el juicio.
La Vanguardia
