En América Latina, solo dos momentos considerados ‘apariciones’ se escenificaron. Una, la de la Virgen María en el territorio donde hoy se sitúa México y allí, María la madre de Cristo apareció cuatro veces, desde el 09 de diciembre de 1531 hasta el 12 de diciembre del mismo año y cuyo testigo principal fue el indígena chichimeca Juan Diego Cuautlatoatzín.
El segundo momento tenemos el privilegio de que ocurrió en tierras venezolanas y de un modo similar a su aparición en México con sus particulares diferencias, claro está. María la Virgen se apareció dos veces en el territorio de Guanare, estado Portuguesa y fue la segunda de ellas, la más importante que data del 08 de septiembre de 1652.
Todos los años traemos esta historia, porque es una historia que vale la pena conocer a profundidad y este año 2026, evocamos de nuevo la pluma, la sapiencia y la investigación más detallada de estos hechos escrita por el hermano Nectario María, aclarando siempre que en Venezuela se celebra el Día de la Virgen de Coromoto, cada 11 de septiembre, porque fue esa la fecha escogida para su coronación y designación como Patrona de nuestro país, pero la aparición ocurrió un día como hoy, 08 de septiembre.
Aparición y manifestación
También recalcamos todos los años la diferencia que existe y que muchos aún desconocen entre una ‘aparición’ y una ‘manifestación’. El hermano Nectario María, así como nuestras autoridades eclesiásticas afirman que una ‘aparición’ ocurre cuando la Virgen se presenta como una persona, aunque indivisible e intocable, pero se aparece como una persona y claramente es vista por testigos.

En tanto que la ‘manifestación’ ocurre cuando dicha imagen virginal se muestra silueteada en un lienzo, un retablo o una piedra, como por ejemplo el caso de Nuestra Señora de Chiquinquirá, que en el Zulia se manifestó impresa en un retablo de madera a orillas del lago. Ambas maneras de conectarse con su pueblo por parte de la madre de Cristo son igual de valederas y sagradas, aunque, desde luego, una aparición es algo mucho más trasendente por lo que genera y por la forma como ocurre.
Estar Venezuela entre los dos únicos países que en Latinoamérica se haya aparecido la Virgen María a los indígenas le confiere a nuestro país un particular privilegio. Pero, en esta historia, el último en creer y aceptar era el recio, combatiente, corajudo y respetado cacique Coromoto que, en todo momento, según la historia, renegó de la Virgen, conocida entones como la ‘Bella Señora’.
Aparición mariana y negación aborígen

La imagen luminosa de la Bella Señora sorprendió nuevamente al incrédulo y reacio cacique Coromoto, esta vez en su choza. El aborigen quiso atajarla y en su intento la Virgen le dejó en una de sus manos un pequeño pergamino que tiene impresa su imagen y es hoy la reliquia de la Patrona de Venezuela.
En un cruce de corrientes, entre los ríos Tucupido y Guanare, la tranquilidad de los indios criollos se vio interrumpida por la aparición luminosa y radiante de una ‘bella señora’ quien les expresó con una dulce voz: “Salgan de los montes y vayan con los blancos para recibir las aguas bautismales e ir al cielo”.
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De la mano del español Juan Sánchez, los coromotos obedecieron a la Soberana y comenzaron a recibir la doctrina cristiana. Sin embargo, poco después, poseído por la incredulidad y la soberbia, el cacique Coromoto se fue disgustado de su nueva situación anhelando la soledad de sus bosques y sencillamente se marchó de las reuniones de Juan Sánchez en un acto de rebeldía y desobediencia a la Soberana.
Relata al detalle el hermano Nectario María, que la noche del día 08 de septiembre de 1652, se hallaban en una choza la cacica, su hermana Isabel y un indiecito de 12 años hijo de esta última. Maltrecho e iracundo, el cacique llegó a su choza y se tumbó en su barbacoa. Las indias, al notar la visible molestia de su jefe no se atrevieron a proferir palabras.

El recuerdo de aquel misterio inexplicable de cariño de la madre de Dios perturbaba y confundía al aborigen. Solo transcurrieron unos instantes desde la llegada del cacique a su choza, cuando de modo visible y corpóreo, la Virgen Santísima se presentó al umbral del bohío. De todo su ser se desprendían copiosos rayos de luz que bañaban el corto recinto de la choza y eran tan potentes y fuertes que, según declaró la india Isabel, “eran como los rayos del sol de mediodía”, más no deslumbraban ni cansaban la vista de aquellas felices inídgenas.
El cacique rompió el silencio y dirigiéndose a la bella señora le dijo con enojo: “¿Hasta cuándo me quieres perseguir? Bien, te puedes volver, que ya no he de hacer más lo que me mandas; por ti dejé mis conucos y convivencias y he venido aquí a pasar trabajo”.
Así comienza una cadena de reclamos; Coromoto a la Santísima y la cacica a su esposo: “No hables así a la bella mujer, no tengas tan mal corazón”, dijo la cacica al jefe indio.
Pero, Coromoto, montado en cólera salta de la barbacoa y tembloroso agarra el arco y la flecha: “¡Con matarte me dejarás!” exclamó aquel ser. En ese instante, la bella mujer entró a la choza. Sonriente y serena se la acercó al cacique a lo que éste, turbado ante tanta majestad y grandeza, arrojó el arco y la flecha, más, sin embargo, se lanza sobre la Soberana para asirla de los brazos y echarla fuera.
Coromoto extendió con gran ligereza su brazo e hizo para agarrar a la Virgen cuando de pronto el celestial resplandor desaparece repentinamente volviendo la penumbra a la humilde choza.
Isabel preguntó al cacique: “¿Sabes lo que ha sucedido?” a lo que el indio, balbuceante y tembloroso respondió: “¡Aquí la tengo la tengo cogida!” mostrando su mano empuñada.
Conmovidas, las mujeres y el niño insistieron al cacique: “Muéstranosla para verla”. El cacique alargó el brazo y abrió la mano y los cuatro indígenas contemplaron la diminuta imagen que despedía luminosos rayos que produjeron gran resplandor.
Coromoto, entonces, con el mismo enojo, envuelve la milagrosa imagen en una hoja y la esconde en las pajas del techo de su casa diciendo: “Ahí te he de quemar para que me dejes”.
No obstante, el sobrino del cacique, el niño de 12 años, salvó la imagen. El pequeño corrió hasta donde el misionero Juan Sánchez y le contó lo sucedido, a lo que éste, con dos compañeros de misión acudieron hasta la choza del indio a por la imagen. Sánchez la tomó y la protegió en un relicario asintiendo que, ciertamente, se trataba de la imagen milagrosa de la madre de Jesús.
La historia revela que el día 09 de septiembre, una vez ocurrido aquel acto del indio Coromoto, éste, muy turbado y confundido emprendió la huida hacia los montes y apenas entró en el bosque fue mordido por una víbora venenosa.
Viéndose mortalmente herido, asumió aquello como un castigo divino y se arrepintió de la conducta que tuvo con la bella señora. Coromoto clamaba a grandes voces ser bautizado, entonces, la bella señora concedió a aquel indio que su alma se regenerara en las saludables aguas bautismales y esta no fuera presa del espíritu de perdición.
Desde entonces, la aparición de María en tierras coromotanas fue testimoniada por su santa imagen de generación y generación y, a pesar de una cantidad de profanaciones y malos tratos de la sagrada reliquia, gracias a la gestión de la fundación zuliana María Camino a Jesús, que lidera José Luis Matheus, se conformó una comisión de alto nivel para intervenir la imagen, restaurarla y reubicarla en un nuevo relicario para su conservación permanente.

Se cumplien 371años de la primera aparición de la Virgen en tierras venezolanas y 70 años de su coronación canónica, que es lo que se celebra cada 11 de septiembre. Este martes, habrá actividad religiosa en la Basílica Menor de Nuestra Señora de Coromoto, imponente santuario ubicado en el estado Portuguesa, justo en el espacio geográfico donde se precisó la aparición.

Los secretos revelados de la Sagrada Reliquia
Auténtica y reveladora reliquia
La sagrada reliquia de la Virgen de Coromoto mide 2,5 centímetros de alto y 2 centímetros de ancho y fue restaurada por primera y única vez entre el 9 y el 15 de marzo de 2009, con la aprobación de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV). Al finalizar el proceso, el Obispo de Guanare para la fecha, José Sótero Valero Ruz, destacó en una rueda de prensa que el procedimiento probó que en el mundo hay solo dos reliquias auténticas y originales de la Virgen María: la Virgen de Guadalupe, en México, y la Virgen de Coromoto, en Guanare.

La restauración fue realizada por los expertos: el restaurador zuliano Pablo González y las reconocidas restauradoras caraqueñas Carmen Díaz y Nancy Morella Jiménez, esta última responsable de restaurar el Acta de Independencia de Venezuela. El equipo contó con el acompañamiento de José Luis Matheus, presidente de la Fundación María Camino a Jesús, y tanto para los químicos como para los voceros de la CEV, los hallazgos fueron inexplicables: 357 años después, la reliquia “estaba casi intacta”, afirmó Valero Ruz.

El trabajo se llevó a cabo durante cinco días en un laboratorio instalado en el Santuario Nacional y mediante el estudio microscópico no solo se comprobó la autenticidad de la Reliquia Divina sino que se encontraron elementos sorprendentes en la imagen, entre ellos que la corona de la Virgen y el niño son típicamente indígenas, que los ojos de la Virgen miden menos de un milímetro, tienen presencia de iris y que el ojo izquierdo tiene características de un ojo humano, diferenciándose con claridad el orbe ocular, el conducto lagrimal, el iris y un pequeño punto de luz donde se pudo observar una figura humana con características especiales.

Los restauradores explicaron que “el PH del agua donde se mantuvo sumergida la imagen por 18 minutos para ser desprendida del vidrio, dio 7; es decir, un agua visiblemente amarillenta, verdosa, pero con un PH de pureza 100 % inexplicable”.

Pablo González, uno de los expertos, detalló que “la reliquia está adherida en el papel, se observan trazos perfectos y en relieve, pero lo asombroso es que el papel no absorbió la tinta. Para la época, solo existía la tinta china y está más probado que ésta, al ser trazada en un papel algodón, similar a una servilleta, no solo se adhiere sino que se expande, cosa que no ocurrió con la imagen de la reliquia y que científicamente no tiene explicación”.

El restaurador aseguró que se utilizaron técnicas de vanguardia, reactivos químicos adecuados, cámara de humidificación y equipos de control de humedad y temperatura. “Hicimos uso de los más sofisticados equipos para garantizar un trabajo perfecto”.

Fundación zuliana María Camino a Jesús, clave en el proceso
Un devoto de profundo arraigo por la Virgen de Coromoto es José Luis Matheus, presidente de la Fundación católica María Camino a Jesús con sede en Maracaibo, estado Zulia, quien impulsó la idea de lograr la restauración de la sagrada reliquia que entonces, se encontraba bastante adherida al viejo relicario donde estaba colocada y no se apreciaba en su totalidad.
Esta experiencia dejó una serie de elementos, no solo científicos, sino sobrenaturales, inexplicables, como ya se ha dicho, que muestran la veracidad de la existencia de la Madre de Dios y de Dios mismo entre nosotros y, particularmente en Venezuela.
Aclarando conceptos
Aparición: Es el acto mismo de aparecerse en viva imagen, corporea y completa ante unas personas e incluso hablarles, dirigirse a ellas. La Madre de Cristo, María, la Virgen se apareció dos veces en Venezuela y ha sido uno de los tres únicos momentos conocidos e historiografiados de una aparición mariana en el mundo. Lo propio ocurrió en México años antes y en España.

Manifestación: Es el acto de manifestarse ante alguien en diversas formas. La manifestación es una forma que no es literalmente una aparición, pero que deja plasmado el testimonio de la existencia: Casos como el de la manifestación de María la Virgen en el retablo encontrado por la lavandera a orillas del Lago de Maracaibo, que se convirtió en la sagrada reliquia de María en su advocación de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

Venezuela tiene su Patrona desde hace 74 años

La triple coronada
El Papa Juan Pablo II visitó dos veces Venezuela; en su segundo arribo, acudió al Santuario Nacional Virgend e Coromoto, situado, como ya se ha dicho en Guanare, Portuguesa, para inaugurarlo, bendecirlo y nombrarlo Basílica Menor.
Allí mismo, el Santo Padre coronó nuevamente a la ya coronada Virgen de Coromoto. Todo el clero sorprendido por este gesto le preguntaban al pontífice la razón por la cual, si ya la Virgen había sido canonizada y coronada, él la volvería a coronar y la respuesta de Papa fue sencilla: «Yo la quiero coronar otra vez, porque tengo la autoridad para hacerlo».

Dichas estas palabras, con mucho amor, el Santo Padre coronó, por tercera vez: La primera fue la coronación indígena, la segunda la coronación canónica y ahora la coronación hecha por el Papa Juan Pablo II a nuestra Señora de Coromoto, conocida entonces como la única virgen ‘triple coronada’ del mundo
NAM/Ernesto Ríos Blanco/Con información de Últimas Noticias/Hermano Nectario María/Fundación María Camino a Jesús
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