El nivel de violencia de las bandas dedicadas a la extorsión están escalando en sus métodos para obtener el dinero por la vía fácil a través del terror.
Los extorsionadores están ejecutando acciones más violentas para lograr su cometido. De las llamadas telefónicas y los papelitos con amenazas, pasaron a los tiroteos de comercios y familiares de las víctimas. Luego pasaron a lanzar granadas y en los últimos meses se han visto como ya recurren al ataque mortal de personas ligadas a las víctimas que han tomado como objetivo para recibir dinero.
En los últimos días se ha desatado como en sus peores tiempos el cobro de vacuna, la extorsión y el sicariato. Aún está tibio el cadáver del encargado de la licorería Licor Zone, en Delicias, a quien le perforaron el cráneo de un tiro tras la negativa del propietario de pagar extorsión, cuando ahora, un humilde conductor de autobús, en El Moján, paga el mismo precio por la misma razón.
Es la segunda muerte en menos de 72 horas de un trabajador a manos de extorsionadores que ahora están implementando estos asesinatos para enviar un mensaje claro a quien se niegue a pagar altas sumas de dinero a estos delincuentes. Fueron cinco los asaltantes que sembraron el terror a bordo de la unidad de transporte público suburbano que fue desviado de su ruta por estos cinco maleantes la madrugada de este jueves, 19 de agosto del año corriente.
Fuentes policiales detallaron que el colectivo fue desviado por una trilla del sector La Colorada, municipio Mara, arrasaron con todo cuanto pudieron quitarles a los pasajeros y le manifestaron al chofer que le dijese al dueño de los buses que “colaborara con ellos”.
Se conoció que el conductor del colectivo, identificado como Alex Hernández, respondió de modo agresivo y en negativa al planteamiento y uno de ellos descargó su arma asesinándolo.
Así mismo, ocurrió con el empleado de Licor Zone, en Delicias. Su asesino le exigió que le dijese al dueño del establecimiento que “colaborara” y éste respondió de forma “negativa” y fue ultimado de un tiro en la cabeza.
Todo el que ostenta un cargo de responsabilidad política y de seguridad ha prometido en el Zulia acabar con las mafias, con la extorsión, el cobro de vacunas y los crímenes asociados, pero ha sido pura ‘cháchara’ están desatados y sin control alguno. Solo se puede esperar la protección divina.
Hoy más que nunca, se requiere que los cuerpos de seguridad, dirigidos por una política de estado centralizada en la materia y regida por Cuadrantes de Paz, multipliquen sus esfuerzos para dar respuesta a ciudadanos indefensos que solo buscan vivir en paz y hacer cada uno lo mejor que pueda en sus áreas profesionales y comerciales sin tener encima a sujetos que pretende obtener beneficios a través de estos delitos.
NAM/Redacción
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