jueves 4 de junio de 2026

La derrota no debe ser la foto que identifique este proceso

Al igual que Uruguay, Inglaterra dominó el partido en el medio campo con la intención de neutralizar la influencia de Ronaldo Lucena y Yangel Herrera en la generación de juego criollo. La responsabilidad de ambos volantes centrales de incomodar a Cook y Onomah, les hizo perder la noción de su zona  donde aparecían Solanke y Lookman para hacer daño. Por su parte, Venezuela se transformó en un equipo reactivo que despertó con el tiro al palo de Lucena desde un poco más delante de la media cancha pero con muy poca generación de juego a raíz de la poca movilidad de los receptores cuando no tenían la pelota.

Con un poco más de media hora de partido, con el árbitro pitando al revés una falta de Dowell sobre Lucena, el capitán Cook, con una rapidez mental, ejecutó rápido para aprovechar el duelo individual entre Ferraresi y Calvert-Lewin, que después de superar al central criollo en el aire, tuvo dos oportunidades contra Fariñez. Uno lo detuvo el del Caracas FC  y el otro si se incrusto en el arco. 0-1,  que evidenciaba la superioridad británica en el campo de juego. “Los chamos” tenían la responsabilidad de venir de atrás de un partido,  al igual que contra “La celeste” en semifinales, si querían levantar la copa. Peñaranda, que siempre comienza los partidos en la banda izquierda, centralizó su posición y Peña se inclinó a la banda para apoyar a José Hernández en la banda. Un movimiento que les arrebató a los criollos presencia en la zona ofensiva. Venezuela dejo de ser la de los primeros partidos.

En la segunda mitad era cuestión de tiempo de Yeferson Soteldo entrará al campo de juego. Dudamel lo aguantó por siete minutos hasta que le dio el puesto de Ronaldo Chacón. Con el de Huachipato, Venezuela encontró un filtro para transformar posesión en oportunidades,  debido a la capacidad de Soteldo de romper líneas desde la conducción de la pelota. De esa consigna nace el mano a mano de Córdova contra Woodman,  que detuvo el que al final levantaría el trofeo al mejor arquero del campeonato. Además, la presencia de Yangel Herrera, con mucha mayor claridad en sus desmarques de apoyo y con muchos movimientos de ruptura, le quito a Cook y Onomah su control del juego y los convirtieron en otros defensores más. La Vinotinto volvió a ser la de los partidos anteriores.

Después, Sosa entraría por Córdova en búsqueda de profundidad y asociación con Soteldo y Peñaranda.  Con solo 2 minutos en campo, el joven de 17 del Deportivo Táchira le filtró una pelota exquisita a Peñaranda, al que le regalarían un penal que terminaría parando Woodman, quien se convirtió en el enemigo nacional #1 en Venezuela

Los ingleses ante la superioridad criolla y el penal errado por Peñaranda dijeron ¡Ya basta! y decidieron crear un cerrojo con dos líneas de cuatro con Ojo y Solanke jugando sueltos para mantener la pelota y llevarla lo más cerca que se pudiera de Fariñez. Después, no hubo mucho más. El partido se convirtió en duelo entre los delanteros criollos contra los defensores británicos en área de los ingleses con los europeos ganando por simple superioridad numérica. Los “intentos” criollos se quedaron en simples acercamientos.

El resultado no cambio desde aquel gol de Calvert-Lewin en el minuto 33. Venezuela recibió 3 goles en todo el Mundial todos desde la pelota parada. Un equipo que demostró ser, en movimiento, una defensa impenetrable.  Las cámaras se quedaron con el festejo de los ingleses, todos en su propia área sacando pelotas y pidiéndole al árbitro que pitara cualquier cosa.  Los criollos estaban inconsolables,  en un momento donde olvidaron todo lo que lograron en Corea del Sur donde jugaron el primer partido y el ultimo. Lastimosamente, regresaron a ser ellos mismo muy tarde.

Está generación, posiblemente la mejor de toda la historia del balompié criollo,  debe ser tomada, pese a la rota edad de sus intérpretes, como un punto de partida para comprender como se debe trabajar en equipo para lograr los objetivos que nos planteamos. Una consigna que excede al fútbol y nos da una enseñanza de vida. “Los chamos” nunca dudaron de Rafael Dudamel y nunca se dieron por vencidos pese a todas las adversidades que pudieron haber pasado desde hace más de dos años cuando comenzaron su preparación hasta ayer en la final del Mundial.

Este proceso debe ser el punto de partida, para que lo de hoy se convierta en rutina a futuro y no en un hecho aislado en nuestra historia. Que la derrota contra Inglaterra no sea la foto que identifique un proceso donde se debe felicitar a todos los que participaron en el, desde jugadores, entrenadores hasta los que decidieron invertir en este equipo.

NV1