El Caracazo sin dudas dejó una marca imborrable en el país. La cicatriz del Caracazo en generaciones que aún viven y luchan por esta noble patria desde distintos flancos, con distintas ideologías y creencias y en distintos contextos está allí siempre como una advertencia, porque fue el hecho social más resonante en la historia republicana en tiempos de democracia.
Comenzó un poco antes, cuando los aún vivos e incidentes centros universitarios fraguaban protestas, cierres de calles y eso que antes llamaban los estudiantes ‘huelga’ que no era otra cosa sino protestas contra lo que se consideraba injusto que detonaba en disturbios. Entonces, el presidente recién electo para la época, Carlos Andrés Pérez anunciaba su paquete de medidas económicas que incluyó el incremento en el precio de la gasolina y con éste del pasaje del transporte.
Aquello terminó de implosionar en una sociedad que venía aguantando y aguantando errores gubernamentales, porque, si bien, se apreciaba una estabilidad política importante y robusta, no así se traducía eso en mejoras salariales y calidad de vida de los Venezolanos, fundamentalmente los de menores recursos. Ahí está la esencia del Caracazo.

El recorrido histórico es largo, resumirlo en pocas líneas para rememorarlo y mostrárselo a las nuevas generaciones que no lo vivieron, pero que lo conocen por la historia contemporánea que leen en los libros de texto es complejo, pero, mucho ha pasado durante esos 37 años, desde ese 27 de febrero de 1989 hasta este 27 de febrero de 2026.
¿Un pandemonio?
Tal vez el término se vaya al extremo, pero fue más o menos eso. El Carcazo se caracterizó por los saqueos, destrucción, quema de caucho, piedras y botellas, obstrucción de vías, robos, asaltos, de todo hubo esa mañana y la del día 27 y 28 de febrero en Caracas y varias capitales del país. Aquello generó pánico dentro del poder político y se ordenó una represión contundente que dejó decenas de muertos.

La lluvia de balas que se registró en Caracas fue tal, que inocentes murieron dentro de sus casas, sus apartamentos producto de una bala perdida. Hay historias certificadas que lo confirman; la mujer que en un apartamento amamantaba a su bebé y recibió un balazo mortal, el esposo que dormía y ni cuenta se dio cuando una bala lo mató. Hubo exceso de todo tipo en esos dos días en Venezuela, el país se le salió de control al presidente Carlos Andrés Pérez y a todo su gabinete.

Lo que se sabe es que no hay un solo preso y un solo responsable a quien atribuirle la mortandad que hubo en Venezuela durante esos dos días de intensas protestas. Fosas comunes y desaparecidos nos siguen recordando que esa deuda no se ha pagado.
Punto de inflexión
El estallido social del Caracazo marcó un antes y un después en la historia venezolana. Fue ese hecho -según sus protagonistas- la inspiración para la insurrección militar del 4 de febrero tres años más tarde, que tuvo como protagonistas al teniente coronel Ejército, Hugo Chávez y otros personajes hoy muy conocidos, algunos todavía en el poder. Esa historia, la del 4 de Febrero, ya la repasamos en su momento, pero, siempre es bueno conectar aquello con esta que hoy estamos rememorando.

Del golpe del 92 a la revolución bolivariana
Mucho aconteció posterior al Caracazo. Tres años más trarde vieno la asonada militar contra el mismo presidente Carlos Andrés Pérez orquestada desde la clandestinidad por un sector militar del país constituidos en un movimiento insurreccional llamado Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) liderados por el teniente coronel (E) Hugo Chávez.

Aquella asonada coordinada desde el Cuartel de la Montaña, generó más o menos el mismo efecto del Caracazo y se dice que fue un espaldarazo, esta vez del sector militar a quienes se atrevieron en 1989 un día como hoy. Los golpiestas justificaron el hecho atribuyéndole al gobierno de turno la entrega de la patria y una corrupción galopante que había que ponerle freno.
¿Fracasó el golpe?
Desde el punto de vista de la inteligencia militar y del propósito del mismo que era derrocar a Carlos Andrés Pérez, si fracasó, pero desde el punto de vista estratégico-político no fue sino el inicio de una nueva era que terminaría consumándose por las vías electorales, cuando, luego de ser indultado -término que resuena mucho por estos tiempos actuales- el líder del golpe, Hugo Chávez, este se lanzó en una campaña de calles por alcanzar la Presidencia de la República.

Es así como en 1998, se realizan las recoradas Presidenciales en Venezuela donde Hugo Chávez postulado por el nuevo partido Movimiento Quinta República (MVR) y partidos aliados se enfrentó y derrotó al último resquicio de la vieja democracia, Enrique Salas Römer, quien iba por una conflagración política que unió a los partidos AD, Copei y compañía.

La victoria de Chávez fue abrumadora. Cuando fue atrapado durante el golpe aquel del 92, su frase ‘Por Ahora’ caló en el sentimiento de los venezolanos, de la mayoría sin duda, el venezolano de clase baja representado en un hombre humilde, de pueblo que hablaba su idioma y los encarnaba.
Una revolución resistente
De Chávez a Maduro, ya conocemos la historia. Repasarla por aquí podría resultar más largo de lo que ya es este artículo, pero generaciones que vivieron el Caracazo, el golpe del 92 y todo lo que ha acontecido en el país de allá para acá conocen todos los hechos.

De Chávez a Maduro el país ha transitado momentos bastante duros. El daño más grande que ha sufrido Venezuela durante este período ha sido la polarización y el odio entre venezolanos. Se utilizó la brecha económica para acrecentar una suerte de resentimiento del que menos tiene contra el que más tiene bajo la teisis de que el que más tiene lo tiene con base al esclavismo y el sometimiento económico del que menos tiene.

Es debatible y en ese profundo debate aún estamos. Ha habido otros intentos de golpe, primero contra Chávez, contra quien pudieron incluso secuestrarlo e irrumpir en el poder, claro que después, el mismo pueblo y el sector militar pidió la devolución de su Presidente con una multitudinaria y permanente presencia de pueblo en las calles.

Chávez volvió y se eternizó en el poder. Solo muerto salió de la Presidencia. El logro más significativo de la revolución bolivariana es la exitosa primera Constituyente y la redacción del nuevo y aún vigente texto Constitucional. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela fue y sigue siendo soporte de esta nueva democracia que se vino construyendo en Venezuela.

Sin embargo, no es menos cierto que los excesos y la terrible corrupción en la cual cayeron los funcionarios de este proceso manchó aquella propuesta de la Venezuela posible del Siglo XXI, se impuso un sistema socialista, se cambiaron nombres de ciudades, se cambiaron los símbolos patrios, se renombraron plazas, parques, avenidas y se generó todo un proceso ideológico muy asociado a la Revolución Cubana y bajo la tutela de Fidel Castro y su equipo.

Chávez sufre una enfermedad irreversible, con todo y eso se lanza a la Presidencia y la gana, para luego tener que someterse a una serie de intervenciones médias en Cuba. Su humanidad ya no podía soportar las secuelas de un cáncer terminal y muere delegándole el legado a Nicolás Maduro y enviando a sus partidarios a que voten por Nicolás Maduro en el momento en el cuál sean necesarias las elecciones en su ausencia y así ocurrió.

De Maduro hasta hoy
El presidente Nicolás Maduro enfrentó un desafío difícil, pero lo supo encarar y supo mantener en pie la revolución bolivariana y lo que llaman el legado de Chávez, su proyecto político, sus bases ideológicas y todo lo que ideó Chávez para Venezuela, Maduro en compañía de algunos de sus principales actores políticos de confianza logró preservar.

En tiempos de Chávez y de Maduro, se cambió radicalmente el modelo político y económico. Hoy se debate si ha sido un éxito o un fracaso. Sectores que se vieron beneficiados por este nuevo sistema lo defienden a ultranza. Otro importante sector del país lo rechaza y lo califica del más rotundo fracaso socioeconómico para Venezuela.

Hay siempre un fuerte debate sobre los logros de la revolución y sus fracasos. Desde los polos más extremistas no hubo ni logros ni fracasos, pero hay que examinar estas cosas con equilibrio, sensatez y criterio. En el ambito organizacional, ideológico y del sentimiento nacionalista, la revolución bolivariana le devolvió orgullo y dignidad a un país que la había perdido. Principalmente los sectores humildes donde estos llegaron y aún se mantienen reconocen en la revolución esa suerte de ‘Mesías’ que luchó y sigue luchando por ellos.

Desde el otro lado de la cerca, se habla es de populismo y de utilizar la ignorancia y el hambre como métodos de sometimiento. Por malversación, boloqueo o las razones que sean, ha sido en revolución donde los servicios públicos de Venezuela han tocado fondo. El caos eléctrico no tiene precedentes y aún se padecen sus secuelas, el tema del agua, el transporte, el gas, el sistema bancario, monetario, los distintos tipos de cambio en el país; el dolar negro y el más negro, el dólar oficial, aquella escasez que luego se superó pero que adquirir los productos es titánico, el deterioro notable de la capacidad adquisitva del profesional venezolano son apenas algunos elementos a los cuales prestarles atención en un análisis profundo.

Varios eventos de inestabilidad han ocurrido, incluyendo sanciones económicas impuestas desde Estados Unidos y la Unión Europea contra funcionarios del Gobierno venezolano y contra el país en general. La institucionalidad se debilitó, los poderes públicos se casaron todos con el Ejecutivo nacional y se blindó la revolución contra todos los ataques que recibía desde distintos flancos.

Sin embargo, la polarización no hizo sino crecer, también con ella se endureció el Gobierno contra las protestas y las libertades púbicas. Comenzó un proceso de restricción bastante notable y el encarcelamiento de muchísimas personas, algunas de ellas todavía en prisión, acusadas de traición, odio, asociación para delinquir, entre otros delitos.
Un 03 de enero de 2026 inesperado
Para algunos era inesperado, para otros era cuestión de tiempo para que ocurriera. Lo que pasó ese día en Venezuela no debió pasar. El país entero estaría de acuerdo en que la salida a una profunda crisis política y social en el pais debió darse de otro modo, pero, las cosas se extralimitaron.

Estados Unidos, ya se sabe que asume el papel de tutor del mundo y no iba a seguir permitiendo que Venezuela, que es el país que atesora las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estuviese en manos de Rusia, China, Irán y compañía. El presidente Donald Trump arreció aquello que comenzó con George W Bush y Barack Obama, este último colocó al pais entre los que constituyen una Amenaza para Estados Unidos en un decreto del cual se amparó el actual Gobierno para consumar una irrupción militar sin precedentes en la historia venezolana.

Previo a la ‘invasión’ militar norteamericana a Caracas para con ella capturar al presidente en ejercicio Nicolás Maduro y a us esposa Cilia Flores bajo la acusación de liderar actividades asociadas al narcotráfico mundial y hacerse enemigos públicos y acérrimos de Estados Unidos, ocurrieron muchos hechos que el país conoce, comenzando por la gran amenaza que presagiaba lo que al final ocurrió.

Estados Unidos sacó todo su arsenal a las costas del Caribe y prácticamente rodeó a Venezuela con el pretexto de combartir de manera directa, frontal y exitosa al narcotráfico que según Estados Unidos era orquestado por el presidente Maduro.

Aquella movilización mil millonaria en dólares no era en vano, eso terminó con la madrugada del 03 de enero de 2026, casi que antier, pues. En una acción militar sin precedentes, con un altísmo nivel de precisión, Estados Unidos irrumpe en Caracas y se lleva preso a Nicolás Maduro y a Cilia Flores hoy imputados con varios delitos graves.

¿Y ahora, en qué estamos?
Desde el Caracazo de 1989 hasta el madrugonazo de 2026, Venezuela busca definir su destino. El Gobierno bolivariano sigue en el poder, pero ahora, parece estar tutelado por Estados Unidos. Transcurrido el 03 de enero de 2026, el giro que ha dado el país en materia petrolera y económica has ido impresionante.

Incluso en al ámbito político comenzaron a verse cambios radicales y con una rapidez inusual. Liberación de presos políticos, aprobación de una Ley de Amnistía, un cambio radical en el discurso, apertura económica siempre tutelada por Estados Unidos y aún el país está en esa disyuntiva de la transición política, donde aún se desconoce lo que viene y el escenario no está del todo claro. Pero, sin duda que todos estos hechos tienen su génesis en el Caracazo, la cicatriz sigue allí como una advertencia.

NAM/Ernesto Ríos Blanco
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