En Prayagraj, se espera que más de 120 millones de personas lleguen para bañarse en las aguas del Ganges y el Yamuna, en un acontecimiento que también es político.
Desde junio del año pasado, Dilip Trigunayak caminó cada mañana a la orilla del Ganges y deseaba que las aguas retrocedieran. El reloj no se detenía. En seis meses, el terreno inundable sobre el que él estaba se convertiría en sede de la mayor congregación humana seguramente jamás realizada en el mundo.
«Miraba el nivel del agua subir y bajar», dice el burócrata. «Desde entonces comenzó mi ansiedad».
Se espera que durante las próximas semanas más de 120 millones de devotos hindúes, además de turistas, lleguen a la ciudad de Prayagraj, en el norte de la India, para Kumbh Mela, un inmenso festival espiritual en el punto en el que confluyen dos ríos sagrados, el Ganges y el Yamuna.
Como en los últimos meses los ríos se han deshecho del agua de lluvia del monzón, las autoridades indias han pasado a la acción, ocupando el lecho del río e instalando el esqueleto de una ciudad provisional que con 39 kilómetros cuadrados es dos tercios el tamaño de Manhattan.
El festival arrancó cuando decenas de miles de ascetas hindúes se lanzaron al agua, desnudos, cubiertos de ceniza y pegando alaridos. Así, han santificado las aguas para las decenas de millones de peregrinos que llegarán en los próximos días y semanas.
Se dice que Prayagraj es uno de los cuatro sitios en India donde se derramaron gotas de la esencia de la inmortalidad que estaban en una urna por la que peleaban dioses y demonios. El festival va alternando entre las cuatro ubicaciones, siendo Prayagraj la congregación más grande y la más fastuosa. Los peregrinos cruzan todo el país y esperan durante días su oportunidad de bañarse allí durante unos segundos. En el día más propicio, se calcula que llegan al menos 30 millones de personas.
«La gente viene aquí a probar el néctar de la inmortalidad», afirma Sarabhang Giri, un australiano que fue ordenado «sadhu», o santo hindú, en 2004.
Como se acercan las elecciones en India, también se ponen en juego cuestiones más terrenales. Para el Gobierno nacionalista hindú, el mensaje de unidad que significa Kumbh Mela, que atraviesa todas las castas religiosas y las innumerables deidades, encaja perfectamente con el objetivo del partido Bharatiya Janata de consolidar votos hindúes.
NAM/Diario.es/Kariana Aular/Pasante
