La hiperinflación inducida desde el Banco Central de Venezuela (BCV) pulverizó y dinamitó el valor absoluto de la moneda nacional, el bolívar. La economía del país se ha reducido a un nivel tal, que la moneda se convirtió en un signo monetario artificial sin mercado, oferta, demanda ni confianza.
Y es que a juicio del economista Leonardo Buniak, analista de riesgo financiero, el bolívar se encuentra en una fase de destrucción, desgaste y devaluación tan elevada, que ya está en una suerte de estado terminal, es decir, en un acelerado proceso de desmonetización y desuso, lo cual podrían conllevar a su extinción.
En una entrevista en el programa Vladimir a la 1, Buniak aseguró que la economía venezolana está «virtualmente dolarizada». «Estoy seguro de que el bolívar va a desaparecer y el nuevo signo monetario nacional oficial va a ser el petro», dijo.
Por lo tanto, lo que evidencia el actual contexto económico de crisis en el país es que, ante la actual mutación que ocurre en la economía venezolana hacia el dólar y estructuras de negocios para-estatales, Venezuela terminará de cerrar su ciclo de transformación hacia una economía cerrada, pequeña, desordenada y caotizada con el dólar estadounidense como elemento de movilización distorsionada de capitales que, en su mayoría, tienen origen ilícito, mientras que una porción inferior de ellos proviene de actividades y rubros altamente cotizados y valorados en moneda norteamericana, tales como: bultos de comida, bienes de lujo, tecnología, ropa, calzado, vehículos, servicios profesionales, etc., a las que no tiene acceso más del 70% de la población.
«La dolarización transaccional va a llegar a 75% a nivel nacional al final de 2020. En Maracaibo llega actualmente a 86%, en Caracas es del 55% y en los estados fronterizos con Colombia y Brasil ya está en 80%», precisó Buniak.
Esto implica que crece cada vez más la tendencia de los agentes económicos (profesionales, empresarios, comerciantes, trabajadores con ingresos medios, beneficiarios de remesas) a transar bienes y servicios con dólares, lo cual genera dinamismo económico en un sector minoritario de la población (23%) pero el resto del país queda excluido de ese sistema y se ve sumido en una espiral incesante de pobreza socioeconómica y pobreza general extrema en cuanto a condiciones básicas para la vida humana.
Buniak asegura que el petro no es una criptomoneda, sino que en realidad es un medio de pago digital, pero ni siquiera es una moneda porque no es utilizada como unidad de cuenta, instrumento de inversión o mecanismo de ahorro. El experto detalla que, de hecho, es un «mecanismo de contención fiscal» que el Gobierno emplea para obligar a los 7.5 millones de venezolanos que recibieron petros en diciembre como subsidios en el carnet de la patria, a canjearlo por productos o servicios (aunque los comercios ya no lo aceptan) para evitar que estos los conviertan a bolívares y adquieran dólares como método de ahorro o protección ante la hiperinflación.
Según el experto, actualmente circulan en el país una descomunal liquidez de 48 billones de bolívares que, si el Gobierno inyecta más bolívares para respaldar nuevos subsidios en petros a la población, podría llegar con 1.5 billones de bolívares equivalentes en petros, a una liquidez de Bs. 60 billones en circulación, lo cual dispararía inmediatamente el tipo de cambio de Bs. 75.000 a Bs. 150.000 por dólar, reactivando la espiral de devaluación e hiperinflación que se desaceleró desde hace dos meses.
Ricardo Serrano
