Sonoma y Mendocino, en California, se han convertido en un verdadero calvario para sus habitantes. Desde la noche del domingo han tenido lugar una seguidilla de incendios forestales, que se han propagado por barrios, calles, campos y hasta autopistas.
El fuego se hizo incontrolable debido a las ráfagas de hasta 70 kilómetros por hora, lo que provocó que los incendios alcanzaran los 30 metros de altura. Además muchas zonas del corazón vinícola de California se convirtieron en cenizas.
Pero ahora, el foco está puesto en los condados vinícolas del “estado dorado”. En Napa y Sonoma se ubican decenas de bodegas y viñedos que atraen a cientos de turistas diariamente.
Hasta la noche de ayer, los incendios dejaban 15 muertos y 150 desaparecidos. Además, más de 1.500 hogares y negocios se quemaron y 30.000 personas fueron evacuadas por la potencia de las llamas. Las primeras víctimas identificadas fueron Charles y Sara Rippey, de 100 y 98 años respectivamente, quienes no pudieron escapar de su casa en el condado de Napa. Nueve personas murieron en Sonoma, según la policía.
Frente a una de las peores emergencias que ha vivido California y uno de los incendios más mortíferos en la historia de ese estado, el gobernador Jerry Brown declaró la noche del lunes estado de emergencia para ocho condados de California.
NV1/Agencias
