Este año, la economía venezolana cerrará y completará su ciclo de acoplamiento al dólar estadounidense como elemento de reserva, cambio, pago, compra y transaccionalidad para todos o casi todos los sectores del país (posiblemente exceptuando al transporte público urbano), pero sí quedará absolutamente dolarizada de facto una economía que en 2019 registró un 53% de transacciones en dólares y se espera que en 2020 llegue al 73% o incluso más (80% – 95% dependiendo de la evolución de la crisis económica y política).
De hecho, expertos en finanzas estiman que la economía de Venezuela en el año 2020 se caracterizará por el avance de la dolarización de las transacciones y dinámicas de consumo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta la inflación del país en 500.000%, aunque bajó de 2.000.000% en 2017 a un nivel de 13.000% en 2019, muy por debajo de la proyección del FMI.
Y es que el economista y director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros indicó que el 2019 terminó con importantes cambios en la economía. «Al Gobierno le dio amnesia con respecto a los controles de precios, dio libertad cambiaría y abrió la frontera y eso trajo destacadas modificaciones en la dinámica económica que no sólo marcaron el 2019, sino que marcarán el 2020 con el avance de la dolarización en las transacciones y dinámicas de consumo».
Precisamente, esa política de apertura del gobierno de Maduro al eliminar el control de precios, liberar el precio del dólar, aceptar la dolarización de facto en el nivel comercial y empresarial de la economía y, sobre todo, abrir las fronteras, provocó un aumento en el flujo de ingreso de dólares por fuentes legales e ilegales como mecanismos de captación de todo el inmenso volumen de capital en moneda estadounidense que circula en Latinoamérica, en especial en los países que tienen frontera con Venezuela; sus dos vecinos más próximos, Colombia y Brasil.
Oliveros señaló a través del portal Hispano Post, que en el 2020 Venezuela tendrá “una economía más pequeña”, en la que habrá algunos nuevos nichos que están surgiendo e impactando la dinámica económica.
Esto significa que la economía venezolana se está fragmentando internamente con la formación de burbujas de consumo y una profunda desigualdad social y poblacional entre los ciudadanos que ejercen actividades que captan ingresos en dólares por estar denominadas en esa divisa, y que además, sostienen un consumo y nivel de vida adquirido en dólares producto de sus actividades económicas cotidianas.
Destacó que entre “un 30% y 35% que hace un año no tenía acceso a dólares comienza a ver ingresos en divisas, son un pequeño grupo localizado en algunas ciudades pero que tiene un impacto significativo”. Una reciente encuesta de la consultora Datincorp reveló que solo el 23% de la población hace transacciones en dólares y el 77% aún trata de sobrevivir con ingresos devaluados en bolívares.
Expresó que para las empresas el 2020 plantea retos en el sentido de cómo captar ese nicho de consumo, cómo enfrentar la demanda y competencia que supone el producto importado. Ese fenómeno de la liberación de aranceles de importación ha hecho proliferar el negocio de la venta de productos terminados importados en dólares en efectivo en los llamados bodegones de los principales centros urbanos del país, que tienen un amplio nivel de consumo focalizado en divisas: Maracaibo, Caracas, Maracay y Valencia.
Destacó que el año entrante Venezuela seguirá en crisis pero a un ritmo menor que en años anteriores. “La inflación cederá un poco, terminaremos entre 12.000% y 15.000% de inflación, la peor del mundo. El año que viene pudiéramos estar hablando de 3.000% de inflación”, dijo Oliveros.
Aseveró que “más del 70% de las transacciones se producirán en dólares en 2020 y habrá oportunidad comercial, las empresas deben adaptarse a esta nueva dinámica, los retos son interesantes para ciudadanos y empresas, el país está cambiando y los que sepan aprovechar sacarán ventaja”.
Ricardo Serrano
