La crisis política y social en Chile ya se extiende a la economía del país, pues los agentes financieros, empresas, particulares y comercios ven el estado actual de caos como un factor de inestabilidad que amenaza con la normal funcionalidad de las actividades diarias. Esa situación ha hecho que el peso chileno se devaluara ayer hasta caer a los 800 pesos por dólar.
Y para evitar una corrida cambiaria o incluso una devaluación sin precedentes que dispare la inflación y aleje muchas inversiones del país, el Banco Central de Chile anunció este miércoles la inyección de 4.000 millones de dólares al sistema bancario del país para frenar el alza de la cotización del dólar.
Esa devaluación se debe a que, ante el estado de caos que amenaza con afectar los inventarios de las empresas, sus ventas, el consumo y la seguridad general para movilizar mercancías y dinero, los chilenos demandan dólares que les permitan ahorrar o resguardar su patrimonio en caso de que la misma incertidumbre general dispare la inflación o la escasez de productos repercuta en los precios, así como un posible impacto de nuevas medidas de ajuste por parte del gobierno de Sebastián Piñera que, en dado caso, lleguen a establecer más impuestos para financiar más al Estado.
Esa inyección de USD 4.000 millones se hará a través de licitaciones a 30 y 90 días, para frenar la caída del peso local, que cerró en un mínimo histórico de 794,97 unidades por dólar, informó la agencia AFP.
Aunque la inflación se mantiene controlada y a raya en un ínfimo 2% anual, no se descarta que alguna reforma tributaria o medidas de ajuste del Gobierno para recuperar el valor del peso ante la incertidumbre de los agentes financieros aliados del Estado para retenerlos en el país, llegue a disparar la inflación y a poner en tela de juicio en el famoso modelo económico de mercado chileno.
Ricardo Serrano
