La dolarización de facto es el fenómeno más característico de la crisis económica venezolana actualmente, incluso por encima de a hiperinflación, que ahora se desaceleró y bajó al nivel de inflación galopante, aunque no sea un logro para el país. Es por ello que ese proceso de mutación de todas las estructuras empresariales, comerciales, financieras y bancarias en Venezuela está signado por el dólar estadounidense como elemento de movilización de la economía doméstica.
Y es que el proceso de facturación y adecuación para el nuevo impuesto en dólares aprobado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) “será terrible”, así lo aseguró el abogado tributarista, Leonardo Palacios. “El gobierno, por políticas erráticas y de omisión, nos lanzó a un proceso de dolarización. Hoy en día la moneda de circulación es el dólar, tolerado por el propio gobierno porque no hay bolívares. Lo que está diciendo es que quieren apoderarse de los dólares”, subrayó en una entrevista al medio digital HispanoPost.
Al haber financiado el gasto público y saturado la economía con una moneda artificial sin respaldo real en reservas de dólares como motor de la producción de bienes y productos, así como de la inversión en empleos y servicios, el gobierno de Nicolás Maduro contaminó el país de bolívares artificiales que se agruparon en una masa monetaria exorbitante y descomunal sin movimiento en el aparato productivo, lo cual generó, escasez, inflación, desconfianza en la moneda y especulación en una espiral que envolvió al 70% de la población venezolana.
El nuevo impuesto en dólares que aprobó la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), con una modificación de la Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA), obliga a los venezolanos a cancelar una sobretasa que va desde 5% a 25%, si realiza pagos o transacciones en divisas o criptomonedas, situación que ha generado incertidumbre para su aplicación y las repercusiones que podría tener en la economía y el sistema tributario, según el experto.
Esas repercusiones podrían consistir en la contracción de inventarios por su elevado costo de importación, reducción de los dividendos (ganancias) de las empresas, afectación para el pago de bonificaciones en dólares como remuneración adicional compensatoria a los trabajadores, entre otras. Si se dan esas consecuencias, la dolarización se mantendrá presente, pero la actividad empresarial, comercial y laboral seguirá contrayéndose debido al enorme flujo de dólares que el Estado le busca sustraer al sector privado, situación que dejaría a las empresas con poco margen de acción, baja rentabilidad y menos capacidad de autofinanciamiento.
“Lo que persigue el gobierno en forma definitiva es acabar con las transacciones en bolívares. Es la petrificación de la economía a través de esta exigencia diferencial de consumo de ciertos bienes y servicios. En otras palabras, está estableciendo un impuesto específico a los medios de pago en sustitución al impuesto general a las ventas tipo valor agregado. De manera que van a coexistir en una misma ley dos tipos de tributos totalmente distintos”, advirtió Palacios.
El abogado considera que el impuesto destinado a algunos servicios “es una deformación del IVA”. “Se deforma la esencia del tributo y se establece un impuesto específico de la ley del IVA” originando “una mayor presión fiscal, distorsiones importantes que van a perjudicar a la empresa, la productividad, la producción de bienes y servicios y, en consecuencia, habrá mayor inflación. Eso se va a reflejar en los precios generando costos de transacción mucho mayor de los agentes económicos”, refirió.
Es decir, en la medida que el Gobierno extraiga un mayor flujo de dólares del sector privado, este buscará reponer sus gastos en impuestos mediante la indexación o aumento de sus costos, precios de servicios, productos o exportaciones con el objetivo de no caer en déficits incontrolables por esta arriesgada política fiscal de la administración de Nicolás Maduro.
El efecto directo se verá en la inflación (actualmente en 13.000%), a la vez que crecerá la tendencia de los comercios, empresas y supermercados a anclar sus precios en bolívares a la tasa de cambio del dólar hasta que llegue un punto donde escaseen cada vez más bolívares y la circulación de dólares en efectivo cope más espacios y rubros de la economía nacional.
Ricardo Serrano
