viernes 5 de junio de 2026

¡IMPACTO SOCIAL! Dos años del cierre de frontera y Cúcuta no se recupera

El cierre de la frontera vehicular entre Colombia y Venezuela después de dos años sigue generando una dura recesión económica en los cucuteños y Nortesantandereanos que aún no encuentran una actividad que les permita dejar atrás su dependencia con el vecino país.

Sectores económicos lamentaron que pese a los intentos de buscar un diálogo, canales diplomáticos, ayuda binacional la situación política en el vecino país no dejó avanzar a las autoridades ni a los sectores económicos en ese propósito.

El comercio es el mejor medidor de la travesía social y económica que ha padecido la región y que pese al tiempo transcurrido no se ha encontrado una verdadera solución que permita los sectores económicos empezar a reactivarse.

Más de dos mil negocios cerrados, aumento en la tasa de desempleo, informalidad disparada a un 70% son los indicadores que marcan la ruta de lo que ha significado esta crisis binacional.

La directora ejecutiva de Fenalco Gladis Navarro dijo que “ esta ha sido una situación muy difícil, histórica para la vida de la ciudad, sumado a que la cadena legal del sector toda ha sufrido los efectos de esta recesión en la que las señales son muy negativas”.

Mientras tanto desde la Camara de Comercio su director Carlos Luna, dijo que “ha sido una debacle, la ciudad no ha podido retomar su rumbo, pese a que tiene sectores productivos calificados y a los esfuerzos del sector privado por buscar otros aliados comerciales, las cifras nos dejan ver una disminución en la actividad productora de la región en un 70% y una economía que no tiene estabilidad ni respaldo gubernamental”.

Para los cucuteños, la vida desde que se “cerraron las puertas” con el vecino cambió ostensiblemente. Ellos aseguran que “no hay oportunidades para trabajar, para buscar un alivio, trabajo u actividades que les permitan generar ingresos para sus hogares”.

Otro de los índices para mirar el efecto de la crisis binacional lo refleja el desplome de la moneda venezolana y el cierre de más de 400 casas de cambio, que se sumaron a la larga lista de negocios que no resistieron más la disminución de la actividad comercial entre los dos países.

Marta Lopez, una comerciante dijo que “tuve que cerrar mi negocio porque esto se desplomó. Ya no hacía ni para pagar el arriendo y las deudas por el contrario cada día no daban espera. Ahora hago lo que puedo desde mi casa, pero la vida se nos ha desmejorado, y uno ve que acá no hay ni siquiera donde trabajar. ”

Carlos Miranda, es un profesional egresado y dice que “entrego y entrego hojas de vidas y es perdido, la gente le responde a uno ¡hermano con esta crisis! y esto lo desmotiva a uno. Termine vendiendo minutos para no quedarme en la casa”.

Patricia Capacho, es una vendedora informal “yo lo que veo es que con esta crisis hay más gente en la calle como yo rebuscándose y hasta a nosotros nos perjudica el plante. Pero acá en Cúcuta la cosa esta muy dura. No hay trabajo”.

Los cucuteños, nortesantandereanos, autoridades civiles, económicas, sociales y políticas le han reclamado al gobierno nacional durante los 24 meses de crisis una verdadera política fronteriza u medidas que flexibilicen la actividad económica de la región ante los indicadores en rojo que hoy muestran todos los sectores producto del cierre fronterizo.