Una mujer está sentada en un refugio de madera en Chulabhorn (Tailandia). La quietud de esta imagen contrasta con la crudeza de la siguiente: un coche aparece de la nada, destroza el refugio y atropella a la ciudadana.
Sorprendentemente, apenas unos segundos después del accidente, la mujer aparta los escombros, se levanta, y se marcha del lugar con la mano en la espalda como única muestra de dolor. Aunque tanto ella como el conductor solo tuvieran heridas leves, ambos fueron trasladados al hospital.
NV1/EL PAÍS
