Lindsay Clancy, la madre de 32 años acusada de quitarle la vida a sus tres hijos pequeños, se enfrentó a un juez, desde la cama del hospital, para una lectura de cargos que estuvo llena de reveladores y desgarradores detalles sobre lo ocurrido la fatídica tarde del 24 de enero.
Durante la audiencia, los fiscales dijeron que la mujer planeó los asesinatos de sus hijos, mientras que su abogado defensor atribuyó la tragedia a la sobremedicación y la enfermedad mental.
Añadió que su estado de salud es grave y que no se espera que Clancy recupere la función de sus piernas, tras haberse arrojado del segundo piso de su casa, el día de los hechos, en Massachusetts (EEUU).
Los fiscales detallaron que los tres niños fueron estrangulados por su madre con una cuerda de ejercicio, quien según las autoridades luego se cortó y saltó desde una ventana mientras su esposo hacía mandados que ella le pidió.
Ha sido acusada de dos cargos de asesinato, tres cargos de estrangulamiento y tres cargos de asalto y agresión con un arma peligrosa, las bandas de ejercicio que, según los fiscales, todavía estaban atadas alrededor del cuello de los niños cuando su padre los encontró después de regresar a casa.
Las víctimas fueron Cora, de 5 años, Dawson (3), quienes murieron en el sitio; y Callan (8 meses), que estuvo varios días en terapia intensiva hasta que falleció.
El abogado de la mujer, Kevin Reddington, alegó que su cliente fue víctima de un sistema de atención médica que falla a las mujeres con “depresión postparto e incluso psicosis postparto”.
Además, aseguró que le recetaron medicamentos, que tienen entre sus efectos secundarios la ideación homicida.
La mujer, quien trabajaba como enfermera, afirmó que «una voz masculina» en su cabeza le dijo que matara a sus hijos y luego se quitara la vida.
El esposo de la mujer comentó que, el día de los hechos, Lindsay «estaba teniendo un fantástico día», y que no notó nada extraño en su comportamiento.
Sus compañeros de trabajo la definen como «una madre amorosa».
