Para Victoria Blanco, vendedora de una tienda de pantalones ubicada en centro comercial La Granja, en Naguanagua, la temporada navideña de 2017 no ha sido buena en comparación con otros años. “Esperábamos vender más”, dijo mientras se encontraba frente a la caja registradora, sin clientes qué atender.

Siempre nos preparábamos para la semana del 24 de diciembre, porque era una locura la cantidad de personas que venían, recordó. Pero las ventas mermaron de manera significativa. Ahora hay días en los que simplemente no venden nada debido a los altos precios de la mercancía.

Siete millones 200 mil bolívares cuesta el pantalón de menor costo de la marca americana Levi’s, mientras que los más costosos pueden llegar a alcanzar los 10 millones. “La situación es decepcionante para mí como vendedora y para los clientes, ya que muchos se que muchos se quedarán con las ganas de comprar”, sostuvo.

Ya no hay un promedio de ventas fijo, sino más bien días con y sin suerte, explicó Blanco. Los sábados y domingos esperan vender entre 70 u 80 millones diarios, pero en el fin de semana que pasó pudieron facturar apenas 20 millones. Esto representa solo 25% de la meta propuesta.

Debido a los precios de los pantalones importados, asequibles solo para algunos pocos, los dueños de la tienda se vieron en la obligación de no solo vender Levi’s sino además incluir otros productos de producción nacional, que tienen un precio menor. “Así es que se ha podido mantener la tienda”.

2017 SIN FINAL FELIZ 

El ambiente festivo en los grandes centros comerciales carabobeños no es el mismo. Se puede notar incluso en sus decoraciones. Cada vez hay menos presupuesto para las interminables cascadas de luces, las extravagantes guirnaldas navideñas y los enormes pinos decorados con centenares de detalles.

A juicio de Jessica García, encargada de un tienda de juguetes y envoltura de regalos en el Sambil de Valencia, la afluencia de personas haciendo compras disminuyó notablemente. “Antes la semana del 24 era una locura”, recuerda con nostalgia. En años anteriores las personas hacían filas para poder comprar juguetes o forrar los presentes, hoy la tienda está vacía.

Los padres incluso prefieren comprar el papel de regalo y envolverlos ellos mismos para aminorar los costos, ya que un pliego cuesta 20 mil bolívares, mientras que una envoltura completa, con lazo incluido, en la mayoría de los establecimientos alcanza los 60 mil, aseveró García.

Los venezolanos continúan haciendo malabares para continuar sorteando las dificultades de un 2017 que no tendrá un final feliz. La Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la AN estima que para el cierre del año Venezuela tendrá una inflación de dos mil 100%, la más alta en la historia del país y del mundo en este momento.

NV1/El Carabobeño