Heroína, Reina sin trono, no tiene caballo ni tiene vasallo, solo un corazón infinitamente más voluminoso que toda ella. Una mirada triste y victoriosa a la vez. Sola, en la calma de las olvidadas que se crecen en los momentos más duros. Así es esta barloventeña que enorgullece a Venezuela entera tanto o más quizá que la propia Reina del Santo Triple, Yuli Rojas o que nuestros pesistas que destacaron inmensamente o que nuestro real personaje ciclista, antes desconocido y hoy vitoreado y admirado por todos. A ella también la admiramos y por eso contamos su historia.
A pesar de no conseguir ninguna medalla en los presentes Juegos Olímpicos de Tokio, Ahymara Espinoza, la atleta de Venezuela originaria de San José de Barlovento, en el estado Miranda, se ganó el corazón de todo un país, su historia de superación y las ganas de aferrarse a sus sueños hicieron que clasificara a sus segundos JJ. OO. sin tener el apoyo suficiente de las autoridades.
Gracias a este trabajo realizado por el portal Todos Ahora (todosahora.com) conocemos la otra cara de la historia. No la del espectáculo, no la del apoyo ensordecedor y financiero, no la de las llamadas telefónicas, sino la de superar los obstáculos y la indiferencia.

La atleta terminó en el puesto 12 del grupo B en el lanzamiento de bala femenino con una distancia de 17.17 metros. Si bien son registros muy bajos para continuar en carrera, su historia de superación se hizo pública, un hecho que seguramente puede valer más que cualquier medalla.
De Barlovento para el mundo
La atleta es originaria de San José de Barlovento, una población en el estado Miranda, se especializa como profesora de Educación Física. Luego de la pandemia tuvo que dejar su preparación en Eslovenia por falta de recursos económicos. Las autoridades venezolanas dejaron de ayudarla sin ninguna explicación, pero ella se mantuvo entrenando en un campo de béisbol de donde es originaria para no perder su sueño olímpico.
Sola no, con sus sueños y su ímpetu

Espinoza, de 36 años, entrenó sola durante los últimos nueve meses, se grababa haciendo ejercicios con su celular para luego verse y corregir aspectos técnicos. “Un atleta de alto nivel no trabaja en las condiciones que yo trabajo. Hace falta ese equipo multidisciplinario para trabajar y lograr el objetivo que es ganar”, dijo en aquella oportunidad a un periódico internacional.
«No tengo entrenador; por lo tanto, me toca ser entrenadora, además de planificadora, gestora y fisioterapeuta. No es fácil, más en mi disciplina, que es un deporte muy técnico, necesito tener un entrenador que vea las fallas y me corrija. Mi entrenador vive en Eslovenia. En enero comencé lo trámites ante el Ministerio del Deporte para viajar a ese país para mi preparación y no obtuve ninguna respuesta, no sé qué pasó», detalló Espinoza a El Pitazo, días antes de iniciar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Ella regresó al país en septiembre pasado por la pandemia del COVID-19 y no pudo retornar a Europa para prepararse como tenía previsto.

«Las condiciones me han dado las ganas y la inspiración para demostrarles a quienes no me han apoyado que sí puedo».
«La realidad y la vida en Venezuela no son fáciles. Yo trabajo en una escuela como profesora de Educación Física, vivo de ese sueldo y de la beca como atleta; además soy cabeza de familia, vivo con mi mamá, y aparte tengo que entrenar. Todo eso conlleva una buena alimentación, vitaminas, indumentaria para los entrenamientos… Son gastos que uno no pude costear», detalló Espinoza.
La periodista Jackelin Díaz la entrevistó y constató su circunstancia: «Tuvo que practicar sola, se grababa a sí misma para poder mejorar. También costeó por su propia cuenta los zapatos que necesita para competir».
Hoy está debutando la balista Ahymara Espinoza y sin importar el resultado que logre en #Tokio2020, ella ya es una campeona.
Tuvo que practicar sola en #VEN. Se grababa a sí misma para poder mejorar.
También costeó por su propia cuenta los zapatos que necesita para competir pic.twitter.com/4exbHACPod
— Jackelin Díaz (@JackelinDz) July 30, 2021
Sin embargo, la deportista nunca perdió la fe de conquistar sus sueños y la clasificación llegó tras estar en el puesto 40 del ranking mundial. Algunas atletas que estaban por delante de ella excedieron el cupo por país y la criolla entró en las últimas semanas a Tokio.
Ahymará Espinoza: «Dios no abandona a sus hijos»
“Fue una clasificación traumática porque en el camino me conseguí con muchos obstáculos, de gente fuerte que me cerró muchas puertas, pero pa‘lante. Dios es grande y no abandona a sus hijos”, declaró en aquella oportunidad, tras conseguir la clasificación a los JJ. OO.
El aplauso de todo un país
Luego de finalizar su competencia y dejar el país en alto, la barloventeña recibió mucho apoyo en redes sociales. “Estoy aquí representando a mi país. Me siento satisfecha de haber estado aquí. Me siento campeona, me siento ganadora, porque pasé por muchas circunstancias y el hecho de estar aquí es algo que me motiva y me llena. No salieron los resultados como quería, pero nada, a seguir luchando y mejorando», dijo Ahymara Espinoza una vez terminada la competencia.

Ahymara Espinoza registró 17.17 en su mejor impulso y no alcanzó a estar en la final de impulso de bala femenina en Tokyo 2020
–#VenezuelaEnTokyo pic.twitter.com/dRGyF03lCK— Comité Olímpico Venezolano (@OfficialCOV) July 30, 2021
Es la otra cara de la historia, esa que nadie se atreve a contar, a mostrar y a considerar, pero ella nos ha dejado una gran enseñanza, su medalla es su logro en las peores circunstancias. Honor para Ahymara Espinoza.
NAM/Ernesto Ríos Blanco/Con información de Todos Ahora/todosahora.com
