La crisis económica de Venezuela se agrava en la medida que el desgaste de las bases del sistema fiscal, administrativo, comercial, industrial y financiero del país se sigue reduciendo por la cada vez menor entrada de divisas provenientes del Estado.
Y es que el segundo vicepresidente de Fedecámaras, Fernando Cepeda, exigió al gobierno de Nicolás Maduro que genere condiciones para que los productores nacionales puedan satisfacer la demanda nacional y competir en los mercados.
Esto implica que el Gobierno debería recurrir a una estrategia de financiamiento multilateral de la red de empresas básicas del Estado y del sector privado mediante la captación de inversiones, todo esto a partir de una reforma en las condiciones de seguridad jurídica y fiscal que le permitan a los inversionistas extranjeros colocar sus capitales en el mercado venezolano.
Sobre la diferencia de los costos entre los productos nacionales y los importados, explicó que las empresas venezolanas enfrentan una situación adversa al resto de los países y los costos de inversión son mayores.
“El gobierno tiene que garantizar el suministro de electricidad, de agua potable, combustible, salud y del transporte para que se pueda dar todo el proceso de producción de una forma coherente y normal”, dijo.
Es decir, el país requiere un programa de recuperación del sistema de servicios públicos para garantizar las condiciones humanas, sociales y civiles que mitiguen la crisis humanitaria para reanimar la capacidad y la fuerza de trabajo de la población venezolana inserta en el mercado laboral.
Cepeda comentó que las empresas tienen que enfrentar las consecuencias de la fallas de los servicios básicos, cumplir con los requerimientos que establecen las leyes y generar mejores condiciones a sus trabajadores.
En una entrevista en Unión Radio, sostuvo que los industriales seguirán trabajando para que en el 2020 pueda haber una recuperación en el país, pero insistió en que el Gobierno debe cambiar sus políticas.
De tal forma que la reversión de la fuerte contracción y actual depresión en el aparato industrial venezolano, que ha sufrido una caída de 60% en medio de un desplome del producto interno bruto nacional de -62% desde 2013, le costaría una enorme inversión y estrategia de relegitimación financiera al gobierno de Maduro en caso de que asuma la voluntad de crear un verdadero programa de recuperación y estabilización macroeconómica para un país que tiene la economía más inestable y distorsionada del planeta por causas administrativas, gubernamentales y fiscales.
Ricardo Serrano
