A las 17:43 (hora local), el tradicional «Extra Omnes» —el “¡Fuera todos!” que marca el cierre del acceso externo— resonó en la Capilla Sixtina. Con esa frase, pronunciada por el arzobispo Diego Ravelli, quedó formalmente iniciado el Cónclave en el que 133 cardenales de todo el mundo elegirán al próximo Papa, el número 267 de la historia de la Iglesia Católica.
Previo al encierro, los cardenales participaron en la misa Pro Eligendo Pontifice, presidida por el decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re, en la basílica de San Pedro. En su homilía, el cardenal de 91 años —quien no participará en la votación por superar el límite de edad— pidió unidad y fidelidad al Evangelio en la crucial decisión que tienen entre manos. “La unidad de la Iglesia es querida por Cristo; una unidad que no significa uniformidad, sino comunión en la diversidad”, subrayó.
Tras la celebración eucarística y el almuerzo en la residencia de Santa Marta, los cardenales se dirigieron a la Capilla Paulina para luego procesionar hasta la Capilla Sixtina. Una vez allí, juraron solemnemente guardar el más estricto silencio sobre todo lo que ocurra dentro durante el proceso de elección.
La primera votación estaba prevista para horas de la tarde. Si ninguno de los candidatos alcanza los 89 votos necesarios —dos tercios de los participantes—, se emitirá una fumata negra. En cambio, si se alcanza el consenso, una fumata blanca anunciará al mundo la elección del nuevo Pontífice.
Expectativa global en torno a la “fumata”
Mientras tanto, más de 30.000 personas se congregan en la Plaza de San Pedro, según datos de la jefatura de policía de Roma. Fieles, peregrinos y turistas mantienen la mirada fija en la chimenea de la Capilla Sixtina, atentos al humo que saldrá tras la votación. La escena recuerda a los grandes momentos de la historia reciente del Vaticano, con cámaras y corresponsales desplegados desde todos los rincones del planeta.
Durante la votación, cada cardenal escribe en secreto el nombre del elegido con una caligrafía intencionadamente irreconocible. Luego, uno por uno, depositan su voto en un cáliz tras jurar que su elección ha sido hecha “según Dios”. Los votos son contados y verificados por tres escrutadores y finalmente quemados, con una sustancia que determina el color de la fumata: negra para “sin Papa” y blanca para “habemus Papam”.
NAM/Agencias
Síguenos en nuestras redes sociales para que tengas toda la ¡INFORMACIÓN AL INSTANTE!
Visita nuestro sitio web:
https://noticiaalminuto.com/
X:
https://noticiaalminuto.com/twitter
Instagram:
https://noticiaalminuto.com/instagram
Telegram:
https://noticiaalminuto.com/telegram
Grupo de WhatsApp:
https://noticiaalminuto.com/whatsapp
