Bellezas ecológicas que cualquier país desearía tener, más de 4 mil ejemplares de palmas y 2.500 especies de Venezuela, África, India, Asia, Centroamérica y Suramérica.
El Jardín Botánico es una de esas bellezas ecológicas que cualquier país del mundo quisiera tener.Es uno de los pulmones vegetales más importantes de Caracas, que sobrevive en los alrededores de Plaza Venezuela y en una de las barriadas más peligrosas de la ciudad, La Charneca. Cuenta con más de 4 mil ejemplares de palmas y 2.500 especies de Venezuela, África, India, Asia, Centroamérica y Suramérica, hoy a cargo de la directora Ana Herrera.
Son 70 hectáreas con más de 100 mil árboles que desde hace muchos años han sido centro de grandes eventos, bodas, visitas guiadas, charlas educativas, y de encuentro de parejas para disfrutar la naturaleza en una Caracas acelerada, pero allí todo se olvida, y todo se recuerda a un ritmo mucho más pausado.
En gestiones anteriores, y con menos crisis económica, sus áreas fueron mejor conservadas y custodiadas. Sin embargo, desde abril de 2016 hasta este mes la directiva reporta 15 robos a sus instalaciones, y teme que se pierdan libros de vieja data y demás enseres de un lugar que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)
Sus instalaciones, ubicadas a un lado de la entrada principal de la Universidad Central de Venezuela (UCV), están a cargo de esta casa de estudios a través del Instituto Experimental Jardín Botánico Tobías Lasser, dirigido por Herrera.
Hoy, en el día en que Caracas cumple 450 años, el Jardín Botánico forma parte de esta ciudad también conocida como la sultana del Ávila.
Este mes sus autoridades advirtieron que los delincuentes pueden echar mano al Herbario Nacional, donde reposan más de 430 mil especímenes de plantas, y a la Biblioteca Henri Pittier que resguarda textos que datan del siglo XVIII, escritos por Agustín Codazzi y el propio Henry Pittier.
Antes de 1945 sus espacios fueron la reconocida hacienda Ibarra, lugar que fue totalmente reforestado con árboles exóticos para convertirlo un jardín reconocido en Caracas. En ese tiempo fue dirigido por el doctor Tobías Lasser.
Hoy es un área donde trabajan 80 biólogos y personal administrativo que con gran tesón y entusiasmo por mantenerlo lo mejor posible, a pesar de la adversidad y el poco presupuesto con el que cuentan para aumentar la vigilancia las 24 horas del día.
