• Gabriel Bracho: el muralista cuya obra traspasa el tiempo y el espacio

    En la soleada tierra de Ana María Campos, Los Puertos de Altagracia, vio la luz quizá uno de los más grandes maestros del óleo del Siglo XX: Gabriel Bracho Oliva. El 25 de mayo de 1915, el hijo de Gabriel Bracho Olivares y Clorinda Oliva, nace este hombre que con su talento traspasó las fronteras de la plástica desde los géneros del paisaje, el retrato y el bodegón. Su consolidación artística: el Mural, instrumento de lucha en un momento histórico que en definitiva cambió la historia de Venezuela.

    El petróleo y la pugna por el control de su explotación y dividendos, el centro y motivo de la realidad en la pintura de Bracho. Durante seis años se formó en el Círculo Artístico del Zulia, donde aprendió las técnicas del dibujo y modelaje, bajo la tutela de Neptalí Rincón Urdaneta. Ya en 1936 se traslada a Caracas. Allí continúa estudios en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas y -en simultáneo- trabajaba como caricaturista público en semanario Fantoches.

    Durante tres años vivió en Santiago de Chile y se formó en la Escuela de Artes Aplicadas. Luego recorrió Bolivia, Perú, Colombia y México. Allí se impacta con el muralismo mexicano y, particularmente, con las ideas y las técnicas del muralista David Alfaro  Siqueiros.

    Regresa a Venezuela en 1942 y trabaja como docente, pero su preocupación por aprender cada día más, lo lleva hasta Nueva York, donde trabajó en una fábrica de cerámica. En esa ciudad realizó un mural en la Escuela Pública de Manhattan. Era 1944.

    La política que un elemento de gran influencia en la obra de Gabriel Bracho. De hecho, militó en el Partido Comunista de Venezuela desde 1946 e inicia una serie de viajes por Chile, Bolivia y Argentina donde expone sus obras, principalmente vinculadas a la temática de los sucesos de la Segunda Guerra Mundial, en las cuales hombres, mujeres y niños son mostrados en su cotidianidad, a través de pinceladas vigorosas y violentos contrastes en el color y en la forma.

    En 1950 el pintor de Los Puertos de Altagracia, inicia su periplo por países de Europa. En Francia, España, Bélgica, Holanda, Polonia, Checoslovaquia e Inglaterra,  expone sus obras. Un año más tarde retorna a Venezuela y  presenta su trabajo en el Bellas Artes de Caracas y, posteriormente, en ciudades como Barquisimeto, Valencia, Maracaibo y Cabimas.

    En compañía de los artistas Armando Lira y Claudio Cedeño fundan en la población de Paracotos el taller de defensa del realismo. Retorna a México y en 1957 exhibió su obra en la Sala de la Amistad Internacional del Museo Nacional de Artes Plásticas (Palacio de Bellas Artes) en México.

    Gabriel Bracho desató una gran fuerza plástica en las composiciones  donde el pueblo, como una gran espiral elíptica, se consagraba a congregaciones, bailes, danzas colectivas de las fiestas populares como Las Turas o Los Zaragoza. Este zuliano, puede decirse, es el padre de un nuevo género humano de mezclas genético-culturales.

    Y es ese amor por lo nuestro que lo  impulsa a fundar -en 1977- el Museo Gabriel Bracho, en su tierra natal, Los Puertos de Altagracia, capital del municipio Miranda. Allí, precisamente, donde nació y dejó para la posteridad sus conocimientos, experiencia y parte de su extensa obra. Un ejemplo de esto es el mural Los Puertos y el Petróleo, más de cien metros cuadrados de su hogar, hoy un santuario artístico, cultural, educativo y turístico remozado hace poco por el Gobernador del estado Zulia, Francisco Arias Cárdenas.

    En 1983, en una entrevista para la revista Kena, Gabriel Bracho señaló lo siguiente: “ El Muralista rompe con la apropiación del talento artístico y llega de manera directa al público, a quienes transitan por sitios donde hay obras…En mis rectificaciones sobre el tipo de arte público que propugnamos está el aceptar como expresión ornamental pública, pero reservándonos defender el arte social realista, como más propicio a la educación de las masas”.

    Finalmente, Bracho muere en la ciudad de Caracas 6 de marzo de 1995 a la edad de 79 años.

     

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